Miércoles 14 de diciembre de 2011

Sí, otra vez.

Habrá que explicarlo otra vez:

La abogacía del Estado ha interpuesto un Contencioso-Administrativo contra el Ayuntamiento por la creación de la Bolsa de Trabajo (resolución de la Alcaldía de fecha 18 de enero de 2008) y por la “apertura” de la misma (resolución de la Alcaldía de fecha 3 de junio de 2011)

La abogacía del Estado considera nulo de pleno Derecho las Bases para la creación de aquella Bolsa y, por lo tanto, todo el procedimiento que tardó -inexplicablemente- 3 años, 4 meses y 3 días en culminarse (es decir, con la resolución del 3 de junio de 2011)

La historia comenzó el pasado mes de agosto cuando el portavoz del grupo municipal del PP, Alejandro Llácer, presentó una reclamación ante la Delegación del Gobierno porque la Junta de Gobierno Local declaró sin efectos la Bolsa de Trabajo basándose precisamente en su inviabilidad dado que, entre otros, conculca principios del Estatuto Básico del Empleado Público.

La Delegación del Gobierno atendió la reclamación de Alejandro Llácer y solicitó ver todo el expediente.

Se lo mandamos y adjuntamos también toda la información que demostraba que transcurrieron 2 años desde que el Tribunal que seleccionó a las personas de la Bolsa entregó las actas al gobierno municipal y éste decidió “abrirla”  (7 días antes del cambio de Corporación), y que durante esos 2 años, el gobierno municipal realizó 102 contratos y renovaciones de contrato sin acudir a la Bolsa (que permaneció guardada en un cajón).

Todos esos contratos llevaron informe desfavorable de la Intervención por no ajustarse a la legalidad y Alejandro Llácer era el responsable del área de Hacienda (que incluye a la Intervención municipal)

A la vista del expediente completo, la Delegación del Gobierno requirió al Ayuntamiento para que revocara el acuerdo adoptado por la Junta de Gobierno Local porque consideró que el procedimiento seguido estaba equivocado, pero advirtió de que todo el procedimiento, desde la creación de la Bolsa hasta su “apertura”, eran nulos de pleno derecho. Y la abogacía del Estado interpuso un Contencioso Administrativo contra el Ayuntamiento por ese hecho.

A la vista de la interposición del citado recurso, el Ayuntamiento comunicó a los servicios jurídicos de la Delegación del Gobierno que rechazaba el requerimiento por prudencia ya que, de lo contrario, surtiría efectos una Bolsa contra la cual se había interpuesto un recurso por considerarla nula.

Por otra parte, la Dirección general de Administración Local (de la Conselleria de Gobernación), a la que también acudió Alejandro Llácer, ha declarado que el procedimiento adoptado por la Junta de Gobierno Local para dejar sin efectos la Bolsa es equivocado y que queda a la espera de conocer la opinión de la Corporación.

El Ayuntamiento informará de la situación a la Dirección general, le remitirá el expediente (que no ha solicitado nunca), la información con los 102 contratos y renovaciones al margen de la Bolsa efectuados por el anterior alcalde con el conocimiento del que fue su concejal de Hacienda y el contencioso interpuesto ante los Tribunales por la abogacía del Estado contra la creación de la Bolsa y su constitución.

Estoy segura de que una vez conozca todos los datos (que nunca ha pedido) procederá al archivo del asunto. Entre otras cosas, porque -sin conocerlos- ya lo ha anunciado por escrito.

Lo que más lamento de todo esto es la confusión innecesaria. Y que quien la provoca se aferra a ese clavo ardiendo conociendo mejor que yo los entresijos jurídicos de un asunto estrictamente técnico-procedimental (en lo que se refiere al acuerdo de la Junta de Gobierno) y la verdadera gravedad del asunto: 

  1. Que, probablemente, una vez conocidos los nombres de las personas que aprobaron, guardaron la Bolsa en un cajón durante 2 años para seguir contratando “discrecionalmente” (los 102 contratos y renovaciones, lo prueban)
  2. y que la Delegación del Gobierno, a través de la abogacía del Estado, ha presentado ante los Tribunales un recurso contra la Bolsa porque considera evidentes las causas para su anulación.

Eso es lo realmente grave: que no hay más cera de la que arde.

Anuncios