Sábado 28 de enero de 2012

El pasado jueves se celebró el pleno ordinario.

Al anterior (celebrado el 29 de diciembre) no asistió el concejal del PP, Sebastián Bosch; y al día siguiente, el día 30, solicitó por escrito la anulación del pleno (¡imposible, eso es competencia de los Tribunales!) y explicó que al no haber recibido la convocatoria en tiempo y forma  se había conculcado su derecho a la información.

El ROF establece que los concejales deben recibir la convocatoria con un mínimo de dos días laborables de antelación. En aquella ocasión, y por las razones que ya expuse en su momento, la notificación no pudo salir viernes (para el pleno del jueves siguiente), sino el sábado. La Policía visitó su domicilio en varias ocasiones para notificarle, pero no lo consiguió hasta el martes 27 de diciembre (el pleno era el jueves).

Existe jurisprudencia que deja claro que todos los concejales de la Corporación están obligados a asistir a los plenos ordinarios porque conocen el calendario de su celebración (que ellos mismos aprueban), pero aunque los tribunales de justicia reconozcan esa obligación no debo desatender la mía como alcaldesa y evito a toda costa que eso suceda. Por eso, en esta nueva época las convocatorias de los plenos se notifican a los concejales por encima del mínimo exigido: con 4/5 días laborables de antelación.

Ningún concejal presente en el pleno del 29 de diciembre se opuso a que se celebrara, a pesar de la no comparecencia del concejal Bosch y de la explicación que  ofreció el vicesecretario. Ni siquiera lo hizo el portavoz de su grupo, Alejandro Llácer.

Durante la sesión, los portavoces debatieron los puntos del Orden del Día y, una vez sometidos a votación, se aprobaron.

Sin embargo, para no conculcar el derecho a la información que el concejal Sebastián Bosch invocó en su escrito del 30 de diciembre, preferí incluir (siguiendo el consejo técnico de la secretaría general y de la intervención) en el pleno del pasado jueves toda la documentación del pleno anterior para que él tuviera acceso a ella y la corporación ratificara los acuerdos que ya había adoptado.

De ese modo, el concejal Bosch tenía a su disposición todos los expedientes (que su grupo ya conocía).

El pasado jueves, todos los concejales presentes en el pleno del 29 de diciembre aprobaron el acta de aquella sesión que, incluía, evidentemente, los acuerdos adoptados por ellos mismos.

Pero la paradoja se consumó a continuación, cuando los concejales del PP e IxR votaron en contra de la ratificación de los acuerdos que ellos mismos adoptaron el 29 de diciembre y que constaban en el acta que acababan de aprobar.

¿?

Esa contradicción puede ser fruto de una confusión acerca del procedimiento administrativo (y creo honestamente que ese fue el caso del concejal de IxR), pero no me cabe la menor duda de que en el caso de los concejales del PP su contradicción evidencia que Sebastián Bosch sigue al frente del grupo y lo dirige por el camino de siempre… (¡como siempre!)

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