Jueves 9 de febrero de 2012

Una semana sin poder escribir aquí…

Pero hoy necesito hacerlo aunque mi cuerpo a estas horas me exija descanso, una lectura feliz y un sueño reparador.

Necesito hacerlo porque he acudido al tanatorio para despedir a Mercedes, la hermana de Susana. Me aguanto la rabia y la pena, no discuto lo inconcebible porque agotaría la esperanza y me rindo a la tristeza.

Hay días en los que la vida duele porque la muerte gana y hoy ha sucedido otra vez.

Es la tristeza envuelta en lágrimas mirando a Susana y abrazándola.

Nada que explique lo absurdo de la muerte, y una única proclama: ¡carpe diem! ¿Quién puede robarnos el segundo que tardamos en recordarlo?

(A Susana, mil abrazos más)

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