Domingo 23 de septiembre de 2012

Reconozcámoslo, poco nos importa que haya o no un contenedor más o menos próximo. Poco nos importa el aspecto de nuestras calles y plazas. De lo contrario, nada de esto sucedería.

Hay un problema grave de limpieza, lo sé. Pero también hay un grave problema de conciencia ciudadana.

Los contratos con la empresa adjudicataria de los servicios básicos de limpieza viaria y de recogida de basuras finalizaron  en 2010. Pero ya en 2006 y 2008, la empresa solicitó al ayuntamiento una revisión de precios porque no podía mantener el servicio de limpieza viaria en las condiciones fijadas en el contrato firmado unos años antes. El gobierno municipal de aquel momento aparcó el problema y se mantuvo en silencio.

Y la cosa empeoró.

Rocafort paga 250.000€ anuales por ambos servicios, sean de carácter ordinario o extraordinario. Es de carácter extraordinario el aumento de 1 operario más para la limpieza viaria desde el año 2008.

Debemos resolver ya un problema evidente y lo haremos. Para ello será necesario aumentar considerablemente la consignación presupuestaria para esos servicios en detrimento de otras.

Nuestra intención era poder solucionar el asunto en cuanto se constituyó la nueva corporación municipal, pero había más de 1millón de euros pendientes de pagar a los que les hicimos frente entre junio de 2011 y febrero de 2012.

Después llegó el Plan de Ajuste dictado por el RD-Ley 4/2012 y las obras pendientes de ejecutar desde 2007 so pena de que Rocafort perdiera 800mil euros en subvenciones garantizadas por la Diputación.

Pero nuestra propuesta para el presupuesto de 2013 incluirá la necesaria resolución de ambos asuntos: la limpieza viaria y la recogida de basuras. Lo plantearemos a los grupos de la oposición y esperamos su mejor disposición para contribuir responsablemente a eliminar uno de los peores problemas que arrastra Rocafort.

En cualquier caso, la colaboración ciudadana es imprescindible. Y ruego encarecidamente a quienes aún no consideran las calles y las plazas del pueblo en el que viven como propias, que reflexionen. Que los padres y las madres enseñen a sus hijos a respetar lo que es de todos. Que los bares y restaurantes barran sus terrazas. Que los mayores y los jóvenes recuerden que el espacio que ocupan en calles y plazas es un espacio público que estamos obligados a mantener en las mejores condiciones.

Hace unos días alguien me recordó que en una ciudad como Bruselas, la basura se recoge un par de días a la semana; y a nadie se le ocurre convertir en un vertedero la esquina más próxima a su casa diariamente.

Basta pasearse por otras ciudades europeas para comprobar que no es necesario poblar de papeleras las calles para que los ciudadanos comprendan que tirar al suelo un papel, un envoltorio o una colilla es un signo de desprecio a su propio entorno.

Basta conocer lo que nos cuesta a todos mantener limpias nuestras calles para pensar seriamente que el ayuntamiento paga con el dinero de todos. De quienes cumplen con las normas básicas de convivencia y de quienes las burlan (¡ingenuos!, piensan que ese dinero no es también el suyo o el de sus propios padres)

Recientemente, charlando con un grupo de chavales que comía pipas a un ritmo frenético alfombrando de cáscaras la zona en la que se encontraban, uno de ellos me espetó : “¡Que limpie el ayuntamiento!” Me senté con ellos y les pregunté qué ocurriría si lo hicieran en su casa. Hubo un silencio y otro sentenció: “¡En mi casa no lo hago! Pero esto es la calle, no es mi casa”

Seguimos hablando y les expliqué que el dinero con el que se paga la limpieza de las calles sale de las casas de todos; y que cuanto más sucias estén las calles más dinero tendríamos que poner entre todos. Uno de ellos dio en la diana: “¡Joder, pagamos por todo!”

“Sí, pagamos por todo porque tú no trabajarías gratis, ¿verdad?”  Y me pidieron una escoba y un recogedor.

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