14 DE NOVIEMBRE DE 2012

Porque no hay derecho 

Porque hay soluciones y pasan necesariamente por cambios legislativos urgentes

Porque no hay derecho

Porque la Generalitat  ha de activar los programas de empleo para Ayuntamientos que lleva 2 años sin convocar

Porque no hay derecho

Porque el RD-Ley 20/2011 y el RD-Ley 4/2012 asfixian aún más las competencias municipales y su financiación, dejando a los vecinos sin servicios esenciales.

Porque no hay derecho

Porque los Ayuntamientos no podemos seguir financiando el agujero de la Generalitat a costa de créditos  con los que pagamos lo que nos adeuda con un interés superior al 6%

Porque no hay derecho

Porque los vecinos también estamos financiando el agujero de la Generalitat  que impide el normal funcionamiento de empresas públicas (EMTRE) y lo hacemos a costa de una subida desproporcionada de la tasa TAMER. 

Porque no hay derecho

Porque los empleados públicos sufren unos recortes infames cuando nunca se beneficiaron de la bonanza económica, como sí lo hicieron otros sectores

Porque no hay derecho

Porque la sanidad y la enseñanza públicas no son un negocio. 

Porque no hay derecho

Porque como alcaldesa, me siento indefensa ante el alud de normativa legal que impone no más sentido común, sino restricciones incomprensibles que afectan negativamente los intereses generales. Y me enfrento a informes contradictorios que frenan iniciativas  que resolverían situaciones personales y familiares al borde del desastre.

Porque no hay derecho

Porque el objetivo de la reducción del déficit, acompañado de medidas  de austeridad cada día más  insoportables, impiden el consumo-la reactivación económica – el consumo- la reactivación económica-el consumo

Porque no hay derecho

Porque el alarmante aumento del número de parados  ya evidencia los objetivos de la Reforma Laboral

Porque no hay derecho

Porque los estudiantes, los dependientes, los usuarios de los servicios sociales, los parados, los pensionistas, la Cultura y quienes la crean, la Universidad, la Investigación, la Enseñanza y la Sanidad públicas, los  empleados públicos, los autónomos, los consumidores, los trabajadores… todos vivimos una situación insostenible. Y no somos los culpables.

Porque no hay derecho

¡Por-que-no-hay-de-re-cho!

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