Jueves 19 de diciembre de 2013

Nada más lejos por mi parte que publicitar aquí una marca comercial.

Los “spots” publicitarios también son mensajes y, por lo tanto, se construyen sobre un relato interno que sustenta su credibilidad para, en el caso de la publicidad, avalar la “venta” del producto.

Hay relatos apenas perceptibles pero durísimos en su menaje.

Los hay que son tan sencillos de reconocer, porque utilizan elementos clásicos que  no aportan ninguna novedad, que resultan poco atractivos o incluso ridículos:

 

 

Pero los hay que conmueven porque invitan a la reflexión. El relato consigue convertirnos en cómplices de los protagonistas de una historia cuyo “producto en venta” apenas nos importa.  En contra de lo que pueda parecer, ese “spot” cala mucho más hondo y se convierte en inolvidable ( mientras la marca aumenta su credibilidad aun pasando a un segundo plano):

 

 

No soy una teórica de la Comunicación y de la Publicidad, pero sí soy  -como todos los mortales- sujeto de sus objetivos.

Tras las críticas y las burlas que ha recibido el anuncio de la Lotería Nacional de este año; y conociendo la sorpresa y los aplausos cosechados por la campaña de Campofrío,  he invertido este rato para exponer mi opinión.