Lunes 6 de Enero. 2014

La primera entrada de 2014 en mi blog, va por Ellos.

Sucede durante la mágica Noche del día 5

Un año más he redactado mi carta y, como cada año, muchos de mis deseos no han podido cumplirse. Por eso no cambio el contenido y sigo creyendo que mi (nuestra) voluntad y mi (nuestro) trabajo -en la mayoría de los casos- tarde o temprano lo lograrán:

  • que la salud no nos falle, ni la nuestra ni la de los nuestros;
  • que logremos un trabajo para recuperar el ánimo;
  • que nuestros hijos sean felices por encima de todo y que nadie les arrebate su derecho a  disfrutar de oportunidades;
  • que no se nos quiebre la esperanza;
  • que nadie juegue con nuestros derechos para convertirlos en su negocio;
  • que desaparezcan de nuestras vidas los desalmados, los  insolentes y los que mienten porque construyen a costa de nuestra pena -sin importarles lo más mínimo- un éxito infame;
  • que nuestra buena voluntad obtenga la recompensa que merece…

Miro la sonrisa reparadora de los niños, su natural sorpresa y su hermosa capacidad de creer… y deduzco que los adultos debemos seguir aprendiendo de ellos. Lo nuestro es más complejo, lo sé; pero no podemos claudicar.

Ellos nos han visitado esta Noche y mi carta, como las vuestras, viaja de regreso con Ellos.  Hay un largo y nuevo año para lograr juntos que se cumplan nuestros deseos.

Si Ellos, los Magos, existen para nuestros hijos, para nuestros sobrinos, para nuestros nietos… ¿Quién nos obliga a los adultos a rendirnos?

¡No lo hagamos, porque si lo hacemos perderemos la capacidad de emocionarnos y de creer… los niños no nos lo perdonarán y nosotros no vamos a perder una batalla en la que nos jugamos tanto!

¡Feliz Día!

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