Lunes 17 de febrero de 2014

Por mi parte no va a quedar. 

Ya son dos las Jornadas a las que he asistido para conseguir respuestas claras para explicar a los vecinos qué dicen los “expertos” acerca de la Ley de la Reforma Local (Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local- LRSAL, en vigencia desde el 31 de diciembre de 2013) y cómo se va aplicar.

En la primera de esas reuniones, más de 300 personas -entre alcaldes, secretarios, interventores, técnicos de la administración y secretarios-interventores- obtuvimos una visión aún más confusa de la que ya traíamos desde que  leímos la Ley en plenas Navidades.

De poco sirve que un sub-director general del Ministerio que ha promovido la norma (quien apenas comenzar su intervención, confesó que la conocía “tangencialmente”), que un Magistrado (?) alabara la Ley (y al Gobierno) a la vez que defendía “como ciudadano” que no tenía ni pies ni cabeza; que una experta en Derecho Administrativo -¡al menos ella hizo un examen exhaustivo de la Ley!- ofreciera su opinión… porque en cualquier caso, serán los secretarios y los interventores quienes -aún a la espera de que el Ministerio dicte las Órdenes para saber a qué atenerse-  serán quienes la hayan de interpretar.

Precisamente hoy alguien me ha comentado -con una indignación comprensible- que en otro curso (de los dos que se impartían a la vez), un habilitado nacional, destinado en una ciudad importante de nuestro territorio, consideraba que esta ley permite que los habilitados nacionales adopten decisiones de gestión y “políticas”  a las que no deben renunciar.

El personaje en cuestión -que debe haber olvidado que para obtener una representación política en un ayuntamiento es necesario pasar por unas elecciones-  se ha permitido señalar en público la conveniencia de que lo deseable es que sean elegidos alcaldes y concejales con pocos o nulos conocimientos de la administración local “porque con ellos es más fácil trabajar sin que nos molesten”; justo lo contrario que -según ese funcionario- pasa con alcaldes y concejales dispuestos a poner en tela de juicio (legítimamente) lo que no comparten  con “gurús” como él mismo o lo que no entienden y quieren obtener una explicación.

En la jornada a la que he asistido hoy (más de 400 personas) sin embargo, ha habido intervenciones valiosas tanto por su contenido como por el modo en el que han sabido trasmitirlas sus autores.

Comentario aparte merece la ponencia del director general del INAP, y es que mezclar el “mensaje partidista” con el análisis técnico pocas veces resulta creíble.

En cualquier caso, a medida que vaya aprendiendo cómo y cuánto nos va a costar a los vecinos de Rocafort esta Ley no me resistiré a explicarlo.

Solo me quedan un par de Jornadas más para poder escribirlo.

Anuncios