Jueves 6 de marzo de 2014

El pasado sábado estuve visitando a mi familia en Gandía.  Al caer la noche, Enric empezó a sentir un dolor intenso en uno de los brazos.

Por esa misma causa, ya fue atendido en el centro de Especialidades de Burjassot la pasada semana donde le realizaron varias pruebas, entre ellas placas de la zona cervical y de las extremidades superiores cuyos resultados iban a estar este martes a disposición de su médico de cabecera.

El sábado por la noche el dolor le había inmovilizado ambos brazos y el cuello. Como pude, le ayudé a entrar en el coche y nos dirigimos al Hospital público Francesc de Borja de Gandia. Eran las 00.25h

Su dolor era insoportable pero la dotación sanitaria del servicio de Urgencias era la que era.

A las 01,20h entramos en el “triaje” (una estúpida manera de definir el lugar donde se anotan los síntomas del usuario para su distribución posterior)

A las 02,10h fuimos atendidos por un médico residente (nada que objetar) y repetí los datos y los síntomas que ya había explicado a la 01,20h en la sala de “triaje”. Mi marido, mareado por el dolor, apenas podía hablar. Le expuse al médico el itinerario  desde el centro de Salud de Rocafort al centro de Especialidades de Burjassot, las prescripciones médicas recibidas y cumplidas hasta ese momento y las pruebas realizadas.

El médico pudo consultar los resultados de la analítica que varios días antes se le había hecho en Rocafort, pero no era posible acceder a las placas. Me extrañó y pregunté. “No, no podemos acceder”, me respondió.

A continuación, indicó la medicación que había que proporcionarle por gotero y ordenó  que se le realizaran placas de la zona del cuello y de las extremidades superiores (¡las mismas que ya le habían hecho en Burjassot hacía 5 días!). Es decir, más radiación al paciente y más gasto para el contribuyente.

A las 05,10h fuimos llamados de nuevo. En esta ocasión, se trataba de una médico residente en su primer año (nada que objetar).

La medicación había remitido el dolor y Enric pudo exponer lo mismo que a las 01,20h y a las 2,10h. Lo pasó a observación.

A las 5,45h la misma médico-residente preparó un volante para cita Urgente el lunes día 3 en Consultas Externas de Traumatología del Hospital de Gandia.

Enric repitió -como hice yo a las 01,20h y a las 2.10h- que no vivía en la zona sino en Rocafort y que, por lo tanto, debía derivarlo al Hospital Arnau de Vilanova. “No es posible”, respondió.

Le pregunté por qué tampoco era posible consultar telemáticamente las placas que ya se habían hecho en Burjassot y, sin embargo, sí que era posible consultar el resto del historial.  “Cada área de Salud es independiente”, contestó.

No lo entendí. (Y confieso que me cabreé sin demostrarlo)

La médico-residente hubo de consultar el posible diagnóstico con el único médico de guardia que había en ¡todo el Hospital!

A las 6,20h  pudo venir el médico. Mi marido volvió a responder a las mismas preguntas que se le habían formulado a la 01,20h, a las 02,10h y a las 5,10h y a las 5,45h.  El diagnóstico no era claro y lo más conveniente era remitirlo a su médico de cabecera (que tampoco podrá consultar las placas repetidas en Gandia)

A las 6,40h del domingo salimos del Hospital. Él, agotado pero tranquilo; la medicación (un “chute” en toda regla) mantenía su efecto. Yo me recosté sobre el asiento e intenté buscar una explicación a lo que había visto.

En resumen: un hospital público que abarca una zona de más de 200.000 habitantes, un sábado por la noche dispone de un servicio de urgencias compuesto por 2 médicos-residentes, 3 enfermeros/as, 2 auxiliares y 3 celadores.

Además, cualquier ciudadano de la CV se puede ver obligado a que le repitan sus pruebas radiodiagnósticas porque NO ES POSIBLE consultarlas fuera de su área de Salud.

Hoy he conocido un poco más cómo funciona este desbarajuste perfectamente orquestado: la Conselleria de Sanidad mantiene en cada área de salud un contrato privado con una empresa para los radiodiagnósticos; lo que impide que esa información fluya de un área a otra del mismo territorio (la Comunidad Valenciana).

¿Qué se consigue?… Más gasto por usuario (que pagamos los contribuyentes), más radiaciones sobre el usuario (que ellos pagan con su salud) y más beneficios económicos (que cobran las empresas privadas)

Privatización, externalización… que lo llamen como quieran. Muchos ya sabemos lo que significa.

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