Lunes 28 de abril de 2014

 

Mantener abierto un blog tiene muchas ventajas y un gran inconveniente.

Son ventajas disponer de un espacio público para opinar, informar o reflexionar en voz alta, para inter-actuar con los lectores, para conocer situaciones que otras personas exponen y con las que se puede colaborar y aprender, para describir un estado de ánimo…

A cambio de esas ventajas, el autor de un blog está obligado a ser honesto, a publicar los comentarios de quienes -sin recurrir al insulto y mostrando su identidad- pretenden intervenir, y a mantener un compromiso con el rigor y la veracidad.

En muchos casos, cultivar ese espacio público requiere que el autor se someta a una “descompresión” previa a la escritura para evitar que la inmediatez de los sentimientos perturbe la serenidad que tanto se agradece en la lectura; una serenidad que invite a la reflexión de quien lee y le anime a expresar su opinión a favor o en contra.

De lo contrario, si el autor del blog no es capaz de “escribir para pensar” o incluso de “pensar para escribir”, el texto que publica puede convertirse en un exabrupto.

 

La libertad de expresión no es patente de corso para mentir, difamar o vilipendiar a las personas y mucho menos quien actúa así puede afirmar impunemente que “eso son cosas de la política”; porque la Política no consiste en manipular la verdad para adaptarla a intereses personales ni tampoco en negarla para salvaguardar esos mismos intereses.

(fuente: Forges)

 

Escribir en un blog, por lo tanto, puede convertirse en una trampa para quien lo escribe: y eso es un gran inconveniente.

Tarde o temprano el autor acaba enfrentándose a su propio descaro, a sus ofensas, a sus falacias y a la censura que ejerce silenciando a quienes no suscriben sus opiniones. ¿Qué sucede entonces? … que el efecto boomerang es inevitable.

Y eso es lo que ocurre habitualmente con el blog que escribe un concejal de la oposición en el Ayuntamiento; en esta ocasión ha sido a propósito de una de sus entradas dedicada a las oposiciones para auxiliares administrativos que comenzaron el pasado 12 de abril.

El Tribunal la leyó y montó en cólera hasta el extremo de pedirle, en el pleno celebrado el pasado 24 de abril, una rectificación; reservándose las acciones legales pertinentes.

Ese mismo concejal, en nombre de su grupo municipal, ha despreciado la profesionalidad de los funcionarios que forman el Tribunal (7 habilitados nacionales y 1 técnico de la administración), ha desconsiderado la valía y el trabajo de los aspirantes que actualmente trabajan en el Ayuntamiento, ha menospreciado el esfuerzo de todos los opositores a lo largo de todo un año, ha mentido sobre la regulación legal que establece quién nombra a los miembros de los tribunales de selección y las condiciones que deben cumplir…

Y no solo solamente ha sido una práctica habitual en su blog, sino que verbalmente lo ha expresado en los plenos una y otra vez.

Es la primera vez que se enfrenta a sus propios fantasmas y estoy segura de que no va a ser la última.

Porque mantener abierto un blog exige ser honesto con uno mismo para poder serlo con los demás.

Y no, no es el caso.

 

 

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