Domingo 8 de junio de 2014

 

Cuatro días de desconexión aunque  “abdicación” haya sido la palabra más repetida  desde el pasado lunes (y mal utilizada en muchas ocasiones).

La resaca del pleno del pasado 29 de mayo ha provocado actuaciones asombrosas y gestos envalentonados a lo largo de la semana. El fruto de una euforia incontenible que, como suele ocurrir, lleva aparejado el error al que  conduce la distorsión de la realidad.

No, la resacas nunca son buenas. No permiten pensar con claridad, ni recordar qué ha sucedido ni por qué; o lo que es lo mismo, impiden la reflexión. Cualquier posicionamiento en esas circunstancias es una temeridad.

Los “resacosos” están situados en un plano diferente al de la vida real y por eso no les conviene tomar decisiones, manifestarse enérgicamente en sus afirmaciones o creerse sus propios desvaríos (siempre transitorios, ¡claro!)

Tras la “borrachera” -en un sentido figurado- de los datos de las últimas elecciones europeas, en las que Rocafort decidió por amplia mayoría que el candidato Cañete era su apuesta en Europa (igual que el 22 de mayo de 2011 decidió que el candidato a la Generalitat fuera Francisco Camps y ese mismo día y en el mismo momento apostó ampliamente por una candidatura municipal que no fuera del PP); y tras la “borrachera” (también en sentido figurado) por el rechazo de la mayoría absoluta del pleno al proyecto de presupuesto de 2014 presentado por el gobierno municipal, con los votos en contra del PP, del concejal de IxR y del concejal Sebastián Bosch, comenzaron los efectos de la resaca.

Para empezar, el portavoz del PP presentó inmediatamente por escrito una Moción solicitando que uno de los dos funcionarios eventuales fuera despedido (¡qué paradoja, ambos de Rocafort!); ¿por qué lo hizo?… Confundido en su “resaca”,  no recordaba  que actualmente en el ayuntamiento solo existen esos dos funcionarios eventuales: uno destinado al área de Cultura y otra al gabinete de alcaldía. El mismo número de plazas que hace 4, 6, ú 8 años; con la salvedad de que en esos años, la alcaldía disponía de 2 personas y el área de Cultura que él dirigía contaba con un número aproximado de entre 13 y 18 personas. Ahora, sin embargo, en alcaldía solo hay una persona y en el área de Cultura, 7 (contando con uno de esos funcionarios eventuales)

Al día siguiente, la emprendió contra el concejal de Hacienda y presentó por escrito otra Moción solicitando una reducción de su salario. ¿Por qué lo hizo?… Por lo mismo, en su euforia resacosa olvidó que el concejal de Hacienda y primer teniente de alcalde trabaja en exclusiva en el ayuntamiento y que su salario limpio es el de un administrativo: 1.300€/mes (más SS).

No recordaba que él mismo (y sus compañeros en el equipo de gobierno entonces), percibían un salario mensual de 1.000€/mes (más SS y un aumento anual idéntico al IPC) por el simple hecho de existir y que se rebajaron a 860€/mes un año antes de las pasadas elecciones municipales con la pretensión de sofocar el escándalo que significaba destinar 9.000€/mes (más SS) en salarios del gobierno.

Con el mismo ímpetu, se le ha visto y oído estos últimos días; como situado al borde del desvarío transitorio que provoca la resaca.

Así que, mucha tranquilidad y a seguir esperando que regrese a la realidad.

 

 

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