Martes 31 de marzo de 2015

 

Desde que fui elegida alcaldesa, a mediados de junio de 2011, mantengo la costumbre de citarme regularmente con mis vecinos en una convocatoria pública a la que están todos invitados. A lo largo de estos casi 4 años, lo he hecho en cinco ocasiones y la de hoy será la sexta.

Explicar, rendir cuentas y escuchar.  Si los ciudadanos y las ciudadanas no conocen las razones por las que se toman unas decisiones y no otras, si no tienen la oportunidad de plantear dudas y de exponer quejas, de poco sirve entregarse con empeño a una labor pública.

“Comprender” cómo funciona un ayuntamiento y por qué, no es fácil; y quienes tenemos la responsabilidad del ejercicio de la política municipal estamos obligados a ofrecer todo tipo de aclaraciones para responder de nuestras decisiones y para que la institución pública más próxima a los vecinos -el ayuntamiento- no sea una fuente de dudas ni una maraña indescifrable.

Demasiadas veces, el funcionamiento de un ayuntamiento resulta complejo y muchas otras, absurdo. Lo que comúnmente aceptamos como razonable en nuestra vida cotidiana, no siempre es aceptable en el marco legal al que está sujeta la administración local.

Trabajar también para acercar el ayuntamiento a los ciudadanos y explicar el porqué de las cosas para que cada cual construya su opinión con absoluta libertad, es una tarea que ningún político con vocación municipalista debería despreciar; yo la defiendo y la ejerzo. 

El derecho a la información es indiscutible pero, hablemos con franqueza, hacer uso de ese derecho comporta un compromiso individual ciudadano y el pequeño esfuerzo que requiere: querer informarse.

Nos vemos esta tarde a las 8, en el salón de actos del Ayuntamiento.

 

 

 

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