Jueves 4 de junio de 2015

 

Conocí la noticia de su detención y la consideré la mejor de ese día, el 29 de mayo de 2015. Lo dije en mi perfil de facebook y me propuse escribir esa misma noche un post aquí porque ambos lo merecíamos, él y yo.

Sin embargo, no lo hice. Ante hechos que pueden desbordar espacios reservados a la mezcla de sentimientos, siempre opto por someterme a una descompresión necesaria antes de escribir. 

La noticia no me sorprendió (antes o después iba a suceder) pero me reconcilió con la vergonzosa realidad, esa que tantas veces no se ajusta a lo cierto, a lo sabido y a lo justo por necesario.

 

(Fuente: lasprovincias.es)

Las imágenes de ese hombre, todopoderoso hacedor de lo que estaba en su mano y de lo que, presuntamente, alcanzaba con métodos detestables, han seguido reproduciéndose en los medios y en las redes sociales desde el viernes 29 de mayo de 2015.

¡Ese hombre, vaya por Dios! Ese hombre que hacía y deshacía a su antojo: que igual prohibía la edición del primer diccionario de la AVL porque no cumplía con sus exigencias políticas, que –presuntamente– contrataba avionetas para sofocar incendios forestales a cambio de que la empresa aliviara parte de sus necesidades personales. Presuntamente.

Ese hombre que, presuntamente, favoreció durante años a una empresa constructora con la que (¡oh, sorpresa!) no solamente compartía una relación de amistad manifiesta, sino también la cuenta de resultados. Presuntamente.

Ese hombre, ¡vaya, vaya!… el mismo que marcó a los funcionarios “non gratos” para el régimen que el PP consolidó en 1999 tanto en la Diputación como en la Generalitat. Presuntamente.

Julio de 1999, un despacho al fondo a la derecha por el que desfilaban los cogotes encorvados que entregaban su “lista negra” a los intrigantes. Unos y otros fueron premiados por su hazaña.

 

Sí, el 29 de mayo de 2015 tenía razones suficientes para no escribir.

 

 

 

 

 

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