Martes 28 de julio de 2015

 

He recuperado un interesante editorial publicado por El Periódico de Aquí el viernes 17 de julio:

 

 

EDITORIAL

La demagogia de los sueldos políticos

Editorial publicado en El Periódico de Aquí el 17-7-15

La demagogia se instala en la política. La moda pasa por bajarse el sueldo en el caso de los que gobiernan o por criticar las retribuciones si se está en la oposición.

Desde que se constituyeron los ayuntamientos todo parece girar en torno a este asunto cuando lo que están esperando los ciudadanos es que los políticos trabajen y resuelvan los problemas del día a día.

Nos movemos en una especie de obsesión generalizada de que los cargos cobren menos, cuando lo que debe ser objeto de análisis es si realmente se ganan el sueldo que perciben del erario público. Algunos se rasgan las vestiduras cuando ven que un alcalde de un pueblo mediano gana más de 30.000 euros brutos al año, sin importarles que haga más horas que un reloj o que propicie la llegada de inversiones a su municipio. Cierto es que algunos cargos no merecen ni el sueldo mínimo interprofesional pero generalizar, como en cualquier parcela de la vida, no es el camino.

Debemos intentar que en política estén los mejores y para conseguirlo tienen que tener una remuneración similar a la que cobrarían en el ámbito privado. Estar al servicio de lo demás es una tarea noble, pero hacerlo a cambio de nada (o de bien poco) no es fácil. Entre otras cosas porque todos tenemos que cuadrar las cuentas domésticas a final de mes. Los políticos también. Lo que sí es exigible es la transparencia y el no cometer abusos. Hemos conocido casos de políticos que presumían de no cobrar un salario y, sin embargo, percibían cantidades nada desdeñables procedentes de dietas por asistencias y viajes. Las cuentas nítidas y ajustadas a la legislación vigente que regula los salarios en base a la población. A partir de ahí, los políticos deben estar bien pagados y debemos intentar devolver la dignidad a la vida pública poniendo todos algo de nuestra parte.

 

Ya era hora de que un medio de comunicación “se mojara”  en serio sobre un asunto que lleva siendo pasto de la demagogia desde hace mucho tiempo.

Quienes alaban u obligan a que este tipo de gestos se lleven a la práctica, manifiestan en público -en privado, muchos de ellos opinan lo contrario- que la gestión de los recursos públicos y la responsabilidad de ese ejercicio solo merece unos ratos libres a la semana.

Todos ellos dicen públicamente (y repito que en privado es otra cosa) que la política ejercida a través del servicio público es vocacional y que quienes nos dedicamos a ella lo hacemos voluntariamente.

Nada que objetar a eso. Es cierto. Tan cierto como que un bombero, una agente medioambiental, un cocinero, un maestro, una profesora, un médico, un enfermero, una investigadora, un periodista, una somelier, una fotógrafa, un reportero, un arquitecto, una fiscal, un ingeniero… (y hay cientos de ejemplos más), responden también a su vocación y voluntariamente.

¿Se nos ocurre defender que no perciban una salario por su trabajo, su dedicación y su responsabilidad?…

¿Es razonable pensar que un empresario dedique solo sus ratos libres a gestionar su dinero?… ¡Es su problema!, responderán algunos. ¡Claro que es SU problema!, porque se trata de SU dinero, del funcionamiento de SU empresa y de SUS beneficios…

Pero, ¿qué ocurre con las personas que gestionan el dinero de TODOS, que trabajan para mejorar el funcionamiento de los servicios de TODOS y que abordan el interés GENERAL? ¿Es también SU problema?… No, es una cuestión que hemos de resolver entre TODOS y con sensatez. Sin más demagogia, por favor.

Es de agradecer que El Periódico de Aquí haya escrito ese Editorial. ¡Ya era hora de que algunos periodistas apostaran por eso!

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