Martes 24 de noviembre de 2015

 

Facebook es un espacio de desfogue para un estado de ánimo.

Algunos informan, otros opinan, los más enjuician y la mayoría sentencia.

 

 

En Facebook cualquiera es ingeniero, historiador, urbanista, abogado, biólogo, climatólogo, arquitecto, experto en ornitología, filólogo, juez y fiscal,… en fin, que hay un elevado número de Todistas que en lugar de “no sabe, no contesta o pregunta”, opta siempre por “no sabe, pero lo contesta todo”.

Este post es arriesgado, ya lo sé; porque escribir acerca de Facebook como lo estoy haciendo, me sitúa en el blanco de quienes confunden esta red social con un foro óptimo para la participación ciudadana que garantiza la transparencia de las actividades y acciones públicas.

Pero no es cierto, no lo es.

Facebook no permite un debate serio porque no cabe la argumentación ni los datos ni la reflexión sosegada; no se “escucha” ni se “atiende”, se traslada inmediatamente al teclado lo que uno piensa porque necesita decirlo. Eso es lo único que importa: decirlo, soltarlo y punto (y no digo que no sea legítimo hacerlo)

Una vez se ha dicho, uno se siente aliviado porque desaparece la urgencia, la necesidad de “decir”, y, por lo tanto, carece de interés la respuesta. Pocas veces importa la respuesta -con la excepción del Me gusta– a no ser que permita reincidir en lo que uno mismo pretende: reafirmarse en lo que ya ha escrito (tampoco digo que eso no sea legítimo)

Luego están los profesionales de la distracción, los que conocen perfectamente esos condicionantes comunicativos de Fb y los aprovechan para “guiar” los comentarios de los demás. Los que prenden fuego, observan cómo se cuece el asunto y regresan cuando es necesario echarle más leña al fuego. Son pocos, pero extraordinariamente activos.

Los profesionales de la distracción huyen de los debates en otros espacios (otras redes sociales o conversaciones cara a cara) en los que sí caben los argumentos y el tiempo. Sí, el tiempo para reflexionar y responder. Se resisten a participar en ámbitos también públicos en los que el “envejecimiento” de lo que digan no sea inmediato. 

(El tiempo en Facebook es un instante, una urgencia; a partir de ahí, todo ha envejecido)

Por todo eso, no me canso de repetir en Fb que allí no es posible mantener un debate serio sobre asuntos concretos.

Conozco la estupenda disposición de muchos usuarios porque hablo con ellos (me escribo con ellos), los atiendo y les respondo. No es que no impriman seriedad a lo que dicen o que sus razonamientos no sean aceptables, es que el mundo Facebook -su propia concepción y su objetivo- impide mantener un diálogo más allá de la confirmación de las constantes vitales de cada cual.

No es bueno ni es malo: es Facebook. Y no puede sustituir, en ningún caso, a una buena conversación o a un interesante debate.

 

@elRoto