Martes 8 de diciembre, 2015

 

El debate fue decisivo para el grupo ATRESMEDIA, eso es incontestable.

El formato y las reglas impuestas por los periodistas (sic) aclararon anoche que los partidos políticos conocen y aceptan las condiciones que exige una gran corporación empresarial de Comunicación que, como cualquier otra privada, prioriza ajustar a su cuenta de resultados -legítimamente- qué emite, cómo lo emite y por qué.

A estas horas, apenas veinticuatro después del gran debate televisado, el asunto ha dado para más de dos millones de tuits y miles de comentarios en facebook, además de centenares de artículos de opinión, de análisis de comportamiento y de gestualidad, exégesis sobre las posibles estrategias,… En fin, un caudal impresionante de opiniones editadas y publicadas y de juicios de valor.

Tanto ruido ahorma el silencio e impide escuchar la palabra y las ideas.

Al final, solo recordaremos el acierto o no de su vestuario, la oportunidad o no de sus sonrisas y, muy especialmente, el enorme éxito alcanzado por ATRESMEDIA TV.

Bueno, eso y que nuestra televisión pública, TVE, ha demostrado otra vez que el servicio público dejó de ser su objetivo hace ya cuatro años…