Martes, 15 de marzo de 2016

 

No, no sospechaban nada.

 

El Roto

 

 

Nadie sospechó nunca de sus propias campañas electorales, que eran ostentosas y presumiblemente carísimas. Nadie pensó que el attrezzo que se gastaban debía costar una pasta gansa. Nadie. 

  • Presuntamente, los asistentes a los almuerzos de cada sábado nunca se plantearon por qué no los pagaban a escote. Una comarca tras otra, un pueblo tras otro durante años y por toda la provincia.
  • Presuntamente, la militancia no se preguntó por qué no pagaba una cuota por su afiliación (en la mayoría de los casos)
  • Presuntamente, a nadie de todos ellos (y de ellas) le extrañaba la cantidad de medios y de recursos con los que contaban.
  • Presuntamente, nadie sospechó nada porque todo sucedía como debía suceder. Naturalmente y sin aspavientos. Ungidos como estaban por una mayoría silenciosa que ni me pestañeaba ante lo evidente.

 

 

La conversación que Mª José Alcón mantuvo con su hijo de 20 años y que hoy transcribe el diario Levante-emves elocuente y miserable.

La reacción del joven provoca náuseas.

 

Sí, la realidad supera la ficción.

¿Y qué?, si al fin y al cabo ninguno de todos ellos (y de ellas) sospechó nunca nada. Presuntamente, claro.