Miércoles 19 de octubre de 2016

 

Se miraban, pero era Él quien daba el paso y le sonreía.

¿Y quién es Él y a qué dedica su tiempo libre?… pues él es Aznar y se dedica a lo suyo: a pontificar en modo “mírame-mírame, soy irresistible” y a salvarse de sí mismo (Murdoch, el magnate, lo ayuda bastante en ese aspecto)

En mayo de 2013, Aznar fue entrevistado por un entregado F.Marhuenda, una siempre solícita Carmen Lomana -entonces directora de los informativos de Antena3- y por Victoria Prego.

Su tono más crítico fue contra el grupo de comunicación que había publicado las últimas informaciones sobre el ‘caso Bárcenas’ y que en esta ocasión lo salpicaban personalmente, con acusaciones de que la trama Gürtel podría haber pagado alguna factura de la boda de su hija. Antes de su entrevista en Antena 3, su esposa y alcaldesa de Madrid, Ana Botella manifestó al respecto: “La duda ofende.

En el plató de Antena 3, José María Aznar se limitó a decir que es una mala información, cuyo origen está bastante localizado”, para añadir que ese invitado al que se refiere era un “invitado personal por parte del novio a la boda del que no se conocían otras actividades. “¿Cómo se puede decir que se han recibido regalos de una trama criminal y delictiva?”, recalcó.

(Los dos párrafos anteriores los he extraído de la web de Antena 3)

 

Sin embargo, y embelesados como tenía a los periodistas (?), se contradijo y afirmó con naturalidad (aceptemos en Aznar la frialdad del mentiroso como parte de su naturalidad) que suele ocurrir que en las bodas algunos invitados regalen a los contrayentes una parte del evento. Por lo que el obsequio de Francisco Correa, valorado en más de 30MIL euros, entraba en los cánones de lo normal. (Al fin y al cabo, la trama que organizaba los actos y las campañas electorales del PP, dirigidas por Rajoy y protagonizadas por Aznar, obsequió a los contrayentes de la misma manera que lo hacía con el PP)

Marhuenda cabeceaba un “sí, señor; por supuesto, señor; eso mismo pienso yo, señor”; Lomana se apresuraba a formular las preguntas que el propio Aznar le indicaba y Prego no logró lo que pretendía.

Correa describió hace un par de días su relación con Aznar a lo largo de los años que trabajaron juntos, de este modo“No nos conocíamos aunque he trabajado muchos años con él. En los actos, él me miraba, yo lo miraba. Él me sonreía”

Acertó. En las pelis, en los thrilles, los malos se retan con la mirada; y cuando uno de ellos sonríe al otro sin cruzar palabra es que la cosa nostra (la de ellos) va viento en popa.

 

 

Resultat d'imatges de aznar y Correa