Domingo 23 de octubre de 2016

 

No sé qué está ocurriendo en el Comité Federal que debe estar celebrándose. Es necesario un debate serio a propósito de la conveniencia de abstenerse en la investidura del candidato del PP, Mariano Rajoy; o de la conveniencia de votar en contra.

Quiero que el presidente de la actual gestora, Javier Fernández, exponga ese dilema de manera sencilla porque los términos son ésos y no otros.

En ambos supuestos -abstención y voto en contra- caben el análisis y el razonamiento para ser desarrollados en la defensa de uno u otro. Pero, en mi opinión, tanto en un caso como en el otro debe planear la más que probable convocatoria de nuevas elecciones en el plazo máximo de un año, porque eso es lo que hará Rajoy amparándose en la ingobernabilidad y en la falta de altura de Estado, si el PSOE -en caso de abstenerse ahora- inicia una oposición contundente.

En un texto anterior, expuse que, entre diciembre y abril, la abstención con condiciones, pactada y explicada por los grupos parlamentarios contrarios al PP podría haber sido una solución más que aceptable. Difícil, por supuesto; pero aceptable.

Tras la convocatoria de junio, hubiera sido un “más difícil todavía” y hubiera rozado lo imposible. Pero, al menos, debería haberse intentado.

Hoy, sin embargo, esa abstención resulta insostenible porque -entre otras muchas razones- ya no se trata de una abstención con condiciones, ni pactada ni explicada y, evidentemente, ningún otro grupo parlamentario está dispuesto a sumarse. Cosa que coloca al PSOE en una delicadísima situación de cara al electorado en general y a sus votantes en particular.

A favor de la abstención se incide en el hecho de que “abstenerse” no significa apoyar. Es cierto:

  1. La extinta IU, hoy engullida por Unidos Podemos, se abstuvo en la investidura del candidato del PP a la Junta de Extremadura y el PP gobernó en Extremadura. ¿Significa eso que Unidos Podemos respaldó al PP? No necesariamente; aunque no fue una abstención con condiciones ni pactada ni explicada. ¿Significa que permitió su investidura? Evidentemente la permitió.
  2. El PSC se abstuvo en 2010 en la investidura del candidato de CiU a la presidencia de la Generalitat de Catalunya y CiU gobernó. ¿Significa eso que el PSC respaldó a CiU? No necesariamente; se trató de una abstención con condiciones, pactada y explicada. ¿Significa que permitió su investidura? Evidentemente la permitió.

Ahora bien, siendo los contextos tan diferentes (y lo son, sin duda), no deberíamos perdernos con esos ejemplos a la hora de echar la vista al contexto actual de una posible/previsible y arriesgada abstención del PSOE para que Rajoy logre ser investido presidente del gobierno de España.

Para esa posible/previsible y arriesgada abstención, destacados dirigentes han desgranado durante estos días argumentos a favor que, lamentablemente, ya no sirven. Dicen:

  1. Abstenerse no es respaldar. Eso ya no es cierto.
    1. porque a estas alturas, tras la pésima gestión que se ha hecho de la situación durante los últimos meses, la abstención del PSOE es la única posibilidad que tiene Rajoy de ser investido
    2. porque ya no existe ninguna posibilidad de defender una abstención que no comporta ninguna condición
    3. porque el resto de los grupos parlamentarios contrarios a la investidura de Rajoy, llevan haciendo su trabajo para afianzarse en el “no” ante la opinión pública desde finales de junio y colocando al PSOE en el punto de mira, mientras el PSOE ha perdido un tiempo precioso y ha derrochado su energía en defenderse de sí mismo.
  2. Este país no quiere unas terceras elecciones. ¡A buenas horas, mangas verdes!
    1. la incultura política y la incapacidad de los partidos son también, en parte, responsabilidad de nuestro ejercicio de la ciudadanía o de nuestra abstención en esa responsabilidad
    2. ejercer el derecho a votar no es malo, es saludable y es la manera que tenemos los ciudadanos de co-responsabilizarnos de lo que elegimos, de resolver nuestras contradicciones, de aprender de nuestros errores y de reprobar o no a nuestros representantes.
  3. Seremos una oposición fuerte y actuaremos con contundencia. Difícil me lo fiáis
    1. a estas alturas, deberíamos saber que cuanto mayor sea la contundencia del PSOE en la oposición, más pronto convocará Rajoy unas nuevas elecciones. Solo tendrá que esperar a que se cumpla un año desde la última disolución (mayo de 2017) para poder hacerlo. Apelará a la ingobernabilidad, a la falta de altura de Estado de la oposición y ni qué decir tiene en quién centrará su campaña.
    2. trasladar la imagen de una oposición fuerte, requiere un grupo parlamentario unido en respuesta a una militancia unida. No es el caso, actualmente y lamentablemente.

 

Si el Comité Federal opta por el “no” a Rajoy, es cierto que:

 

  1. Habrá nuevas elecciones el 18 de diciembre. Tan cierto como que las habrá, en caso de abstenerse e iniciar una dificílisma e incómoda oposición contundente, como máximo dentro de un año.
  2. Hay que tener un buen candidato. Y los hay, porque en el PSOE hay personas capacitadas para concitar un consenso fundamentado en su valía, en su gran y creíble discurso político y en su honestidad.
  3. Nos arriesgamos a un pésimo resultado. Es posible. Pero no será peor que el que podemos esperar dentro de un año, con lo que quede de una militancia decepcionada, agotada, y un electorado huido ante lo que considerará una traición.

 

No he querido ver ni escuchar ni una sola noticia de lo que hoy está sucediendo en el Comité Federal, antes de publicar este post.

Lo que he escrito es mi opinión como militante de base. Con mis aciertos y mis errores.