Jueves 3 de noviembre de 2016

 

Ilustres ignorantes es un fantástico programa de humor que se emite en #0, en el que tres cómicos (Coronas, Cansado y Colubi) hilan respuestas a menudo gloriosas y siempre desternillantes, sobre preguntas inocentes que por eso nos asombran.

 

 

De ese programa y de sus cómicos, me he acordado de buena mañana, con un café con leche en la mano, al escuchar en la radio la crónica de las declaraciones de ayer de Susana Díaz.

Con la misma ingenuidad con la que Javier Coronas formula preguntas a Ilustres ignorantes, varios periodistas lanzaron ayer las suyas a una Susana Díaz pletórica. Esta vez, a mayor gloria del disparate elevado a categoría, anunció que lo primero es reconstruir el partido, […] un partido autónomo del PP, evidentemente, y también de Podemos […]” Y que después vendrán las personas y el Congreso y que tal y tal…

Por favor, no nos volvamos (más) locos.

Si se trata de reconstruir juntos el PSOE, hace mal Díaz señalando de antemano en qué PSOE ha de convertirse. Porque antes habrá que convocar un Congreso extraordinario y unas primarias. Poco después, habrá de celebrarse ese Congreso que elegirá a quien ocupe la secretaría general y ése o ésa, a su vez, propondrá a los miembros de su ejecutiva que también deberá ser votada por el Congreso.

La nueva dirección habrá sido elegida porque la mayoría de los miembros de ese Congreso estarán de acuerdo con la idea que encarne, con los métodos de trabajo que proponga y con las políticas concretas que defina y defienda.

Esa nueva ejecutiva federal tendrá la obligación de poner en marcha un sistema de participación activa de la militancia para que, sobre un documento-base elaborado por ella y aprobado por un comité federal, sume, corrija, elimine o re-escriba lo que considere oportuno. Agrupación por agrupación, comarca por comarca y comunidad autónoma por comunidad autónoma. Así: de abajo a arriba.

Mal vamos si de antemano alguien ya tiene decidido qué vamos a ser el resto de mayores porque, evidentemente, pondrá a su alcance todos los medios para conseguir lo que ha decidido.

Hablan y hablan de la reconstrucción de un proyecto, cuyo andamiaje y coronación tiene nombres y apellidos. Porque en este partido, que también es el mío, los “proyectos” -cuando se trata de la salvaguarda de las “esencias”- llevan firma.

Si como quiere la gestora y quien la dirige, primero hay que elaborar un proyecto y después elegir a quien ha de dirigirlo, se me ocurren varias preguntas que mucho me temo que obtendrán algunas respuestas gloriosas pero todas desternillantes de muchos y muchas ilustres ignorantes.

De no ser así, ¿alguien puede convencerme de que el “proyecto” de partido que encarnan con extrema contundencia Rodríguez-Ibarra, Abel Caballero, Javier Lambán, Susana Díaz o Díaz-Page, podría ser liderado por alguien que apostara por una mayor descentralización del partido, por un discurso socialdemócrata más próximo a la izquierda y por el diálogo sosegado y necesario con los nacionalismos y el independentismo? ¿Alguien puede convencerme justo de lo contrario, quizá?

Pues eso.