Jueves 27 de abril de 2017

 

 

Resultat d'imatges de no me gusta

 

No me gusta lo que veo y lo que me temo. No me gustan los rumores ni los titulares excesivos ni las mentiras de toda la vida, aunque ahora se llamen “posverdad”.

 

Resultat d'imatges de maledicencia

 

 

 

La maledicencia y el miedo me inquietan; la maledicencia denigra y el miedo nos convierte en rehenes de quienes lo administran.

Por eso, lo que está sucediendo en el PSOE me alarma. 

El ex-presidente Zapatero señaló hace un par de días que quería “deshacer los prejuicios” que -según él- existen hacia Susana Díaz, por ser mujer y andaluza. Lo dijo durante un acto del PSC.

¿Se dirigía a los militantes del PSC?, ¿les estaba diciendo que hay “machismo” y “xenofobia” en el trato que dispensan a Díaz?

Pero, ¿qué maldita locura es ésta?… ¡Cómo no me voy a alarmar con una declaración así de un destacado militante, dirigida a sus propios compañeros!

Sentí lo mismo cuando escuché a Verónica Pérez, a Estela Goicoetxea, a M.A. Heredia, a Lambán, a García-Page, a Fernández-Vara, a Abel Caballero, a Mario Jiménez,… y a tantos otros que no hacen sino multiplicar por sí solos el descrédito que arrastra el partido. Y esa operación arrojará un resultado pésimo para la organización, sus militantes y simpatizantes, y para los votantes progresistas.

Me preocupa y mucho lo que está sucediendo.

En este proceso de primarias, ofende el comportamiento “a la desesperada” de algunos representantes socialistas que han tenido o siguen teniendo responsabilidades públicas y orgánicas.

Cuando vacían sus vísceras a micrófono abierto, es desolador.

Cuando acusan sin fundamento, es intolerable.

Cuando enmarañan el objetivo de las primarias -la elección de la secretaría general Federal– para confundirlo con causas territoriales, es un error enorme.

Que ahora se sientan acorralados por las circunstancias que ellos mismos provocaron, es un grave problema. Es verdad.

Pero también es cierto que programar un juego de peones pero sin peones, contiene un riesgo altísimo. Y esta vez parece que los peones sí van a estar.

 

(¡Atónita me tienen!)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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