Jueves 18 de mayo de 2017.

Sí, cariño, tenemos que hablar y no vamos a contar mentiras –tra-la-rá.

“A este lo quiero muerto hoy”, te escucharon sentenciar la noche del pasado 1 de octubre y efectivamente te empleaste a fondo.

¿Tú ves como hemos de hablar de lo nuestro? 

A ver, Susana, ¿esto de qué va?; porque ni va de coser, ni de restañar heridas ni de unir sensibilidades. 

Seamos sinceras, cariño, esto va de lo que va: de elegir entre dos modelos de partido bien diferentes, con estructuras internas dinámicas y participadas uno, y con estructuras internas meramente representativas del poder indiscutible el otro.

Esto va de elegir entre dos estrategias distintas: una, con intención de refundar un proyecto que se asiente en el siglo XXI acorde con los valores de la socialdemocracia, sin rehuir los cambios extraordinarios del panorama político, humano, social, económico y cultural; y la otra, con la intención de amarrar viejos dogmas, que sí fueron útiles hasta principios de este siglo pero cuya eficacia ha ido disolviéndose de manera natural porque no han dado respuesta a la revolución imparable (y no siempre loable) del mundo en el siglo XXI.

Cuando eso ocurre, cuando existen dos modelos tan diferentes -uno sustentado en los éxitos del pasado y en el miedo al presente; y el otro sostenido y reconocido por una militancia activada, valiente con el presente-, al primero no le queda otra que recurrir a la posverdad en su discurso para que solamente pueda entenderse con las vísceras y conmover.

Como el “America first!”, vamos.

Por eso, cuando te escuché en el debate del lunes, me afectó tu susurro a Pedro Sánchez“no mientas, cariño”  ¡Caramba, Susana, me llegó hondo! Si no fuera porque la posverdad” me jode bastante y me mantengo alerta para denunciarla porque sé adónde nos dirige y para qué, -si no fuera por eso, digo- casi consigues convencer a mis vísceras.

Afortunadamente, no ocurrió. Vamos a ver: ¿Mentir? ¿Qué es mentir, leer textualmente tus declaraciones a los medios? No, cariño. Mentir es lo que hace Miguel Ángel Heredia y Estela Goicoetxea.

Durante el debate del lunes, me fijé en tu cara desencajada, el mismo gesto severo que dibujamos cualquiera cuando nos desarma el otro; cuando nuestros argumentos hacen aguas por todas partes y no encontramos asidero.

No vamos a contar mentiras -tra-la-rá-, Susana

Así que, vamos a ser sinceras:

Lo de 100%PSOE es peligrosamente excluyente; lo sabes, ¿verdad? De las 237 personas que fueron invitadas por la Gestora a redactar las ponencias-marco, ni una sola, ni siquiera una, tenía una mínima relación con la candidatura de Pedro.

Lo de #LaHoradelasMujeres es antediluviano en un partido como el nuestro, en el que las mujeres y los hombres socialistas somos feministas porque también forma parte de nuestra militancia.

Lo de un PSOE ganador es inútil si no sabemos para qué y cómo. Porque no se trata de valorar quién ha ganado; sino de por qué ha ganado o ha perdido.

Lo de un proyecto de todos y de todas es falso porque ni siquiera el programa que presentaste ayer (¡tres días antes de las votaciones!) ha sido participado a la militancia con tiempo suficiente para analizarlo y complementarlo.

Hasta el último minuto has confiado, y confiaron, en tu carácter arrollador y en la fuerza de los totems de la tribu. Quizá por eso has  hecho público tu programa apenas tres días antes de las votaciones. 

¿Sabes qué pasa, Susana?… que ya no hay una tribu sino una militancia activada como hace años que no habíamos visto en nuestra organización; que esa militancia no quiere un programa, sino un proyecto para construirlo entre todos. Y todos sabemos que cuando eso sucede, cuando la tribu se convierte en ciudadanos y ciudadanas militantes, los totems muestran sus delicados pies de barro.

Esta vez, la inmensa mayoría de la militancia no se ha quedado callada cuando ha visto que el rey se paseaba desnudo…

 

Resultat d'imatges de el rey desnudo

 

 

Anuncios