18 de abril de 2020 (treinta y cinco días en estado de alarma)

Hace exactamente una semana, un digital cuyas informaciones deberíamos someter a cuarentena, abrió portada anunciando que el gobierno de España se disponía a iniciar la expropiación de viviendas.

Para ilustrar esa barbaridad, publicó una foto de la página del BOE en la que se publica una Orden Ministerial que regula las ayudas económicas para las personas y familias más vulnerables, y, que, de ese modo, puedan pagar una vivienda.

El digital en cuestión -luchador incansable a favor de la desinformación y uno de los más atrevidos en la difusión de noticias falsas- aplicó para esta ocasión una técnica que no falla: colorear únicamente el párrafo con el que podía iluminar el engaño que perseguía.

La que fuera directora de contenidos de los informativos de TVE entre noviembre de 2014 y el verano de 2018, Carmen Sastre, propaló esa falsa noticia a través de sus redes sociales. Creó alarma y ella, esas cosas, las disfruta mucho.

A esas horas, el digital -quizá avergonzado de su propia bellaquería- borró la noticia. No quedó ni rastro de ella.

Sin embargo, ya era tarde. Las redes sociales bullían con la ferocidad que se había pretendido.

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Hubo incautos, con una comprensión lectora escasa, que cayeron en la trampa e hicieron el resto del trabajo: es decir, multiplicar la difusión de la falsa noticia, crear incertidumbre, sembrar dudas… y todo aderezado con los insultos que el manual de la “nueva política tabernaria” ha incorporado en los últimos tiempos.

Sin embargo, también hubo quienes, con conocimientos técnicos suficientes, se sumaron gustosamente a la bronca. “Con este gobierno tramposo socialcomunista, todo es posible”, sostuvo alguno. No me pareció que el exabrupto otorgara fiabilidad técnica ni jurídica al juicio que emitía.

La falsa noticia se durmió. Era tan grosera, tan rudimentaria desde su origen, que apenas se mantuvo despierta y en danza durante 48 horas.

Pero un par de días después, Rafael Hernando, una especie de demiurgo en el universo de la infamia, decidió despertarla. Debió pensar que el recorrido había sido demasiado corto para un bombazo preparado para provocar más incertidumbre, más miedo, más rabia y más turbación.

Sin embargo, todo les falló: hasta el diario “La Razón” -tan proclive a colaborar en incendios provocados, parecidos a este- hubo de rectificar.

Que OkDiario la ideara, no deja de ser una bravuconada más de un digital dirigido por un desaprensivo. Que Carmen Sastre -una colaboradora esencial para el desprestigio de los programas informativos de la televisión pública española entre 2014 y 2018- la propalara, tiene el valor que tiene: ninguno. Que el senador Hernando la resucitara, demuestra -¡otra vez!- su escasa calidad política.

Así que, está en nuestras manos salvarnos de la influencia de tanto desaprensivo. Leer, analizar, contrastar, dudar, reflexionar… Se invierte mucho tiempo, es verdad; pero es más necesario que nunca.