Martes, 28 de abril de 2020 (cuarenta y cinco días en estado de alarma)

Llevo días resistiéndome a escribir sobre corbatas negras, banderas a media asta, luto nacional y crespones negros. Tantos como lleva exigiendo esos gestos una parte de la derecha que nos habita.

Con la normativa sobre protocolo oficial en la mano, no hay debate. Pero se está jugando un partido distinto.

He observado con paciencia benedictina cómo se ha diseñado la trampa y con qué facilidad ha calado. Es cierto que cuando la incertidumbre es la más evidente de nuestras certezas, el camino está trillado para que avancen los desaprensivos.

Y ahí estamos: en el punto exacto adonde nos han arrastrado quienes manejan a su antojo los sentimientos que nos provoca esta pandemia. Una estrategia que sitúa en el ránquin de sus exigencias la declaración de luto nacional, banderas a media asta y crespones negros: un símbolo del Estado sometido al luto y al duelo permanentes, sine die, mientras ese mismo Estado y sus instituciones han de seguir librando una batalla terrible que aún han de ganar. Una claudicación en toda regla. Sucede en las películas, en las escenas que hemos visto cientos de veces: que la bandera o el estandarte ondeen erguidos significa que la batalla no ha terminado, que se sigue luchando, hasta el último minuto. Así hablan los símbolos.

El luto nacional (y también el oficial) se decreta cuando las circunstancias que lo convocan ya han sucedido; nunca mientras están sucediendo.

Insulta y avergüenza, a partes iguales. Insulta, porque la muerte de miles de personas y el miedo de los millones que estamos vivas son las herramientas que han elegido; y avergüenza porque desprecian -¡otra vez!- los símbolos que nos representan a todos y la liturgia a la que están sometidos por su regulación jurídica.

El jefe de la oposición viste corbata negra y se fotografía con una bandera española con crespón negro, desde que inició esa ofensiva, jaleada, como era de esperar, por la derecha más montaraz y por determinados medios de comunicación que se han especializado en la desinformación activista.

Apropiarse de los símbolos en beneficio de sus intereses no es una novedad para esa derecha hiriente, y, en este caso, el territorio de dolor sobre el que hurgar para garantizar la efectividad de su mensaje, asegura el cumplimiento del objetivo: decenas de miles de personas consumidas por el desconsuelo de la muerte y millones expuestas al miedo que nos recorre. Un extensisímo territorio poblado de personas rotas que, en su mayoría, ignoran que el luto nacional (y el oficial), como ceremonial del Estado que es, tiene sus normas y está regulado jurídicamente.

Infame.

Se exige al ejecutivo que decrete luto nacional, en medio de una situación espantosa aún no resuelta, y se justifica poniendo sobre la mesa más muertos (atentados en Madrid del 11M y a la Bataclán, en París) convirtiendo a las personas fallecidas entonces y ahora en unidad de medida. Sin ningún escrúpulo. En algunos círculos de la derecha española, la que ofende y la que hiere, cabalgar a lomos de la muerte nunca ha sido un obstáculo ético, ni siquiera moral.

Las trampas deberían indignarnos siempre y la de la corbata y la bandera es una de las más ruines.

En la naturaleza también hay CD´s: el tulipán negro

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Información que ayudará a entender:

Luto nacional: expresión de dolor que manifiesta el Estado (no un gobierno) al conocer el fallecimiento de una persona con significativa relevancia para el conjunto de la sociedad; o de una o muchas en circunstancias trágicas, cuando estas se dan por finalizadas.

El luto nacional se decreta cuando las circunstancias que lo convocan ya han sucedido, nunca mientras están sucediendo. Miremos a Europa: ningún país europeo lo ha decretado todavía.

Real Decreto de luto nacional: documento que expone los motivos, determina las condiciones (duración del luto: uno, dos, tres, cinco o siete días) y ordena la bajada de banderas a media asta en todos los edificios públicos (incluidas embajadas en el exterior y  buques de la Armada). Puede establecer, en su caso, las honras fúnebres que habrán de celebrarse dentro del plazo que abarque el luto decretado.

Luto oficial: expresión de dolor que manifiestan las instituciones públicas (no sus gobiernos) por las causas ya señaladas en el luto oficial, cuando estas afectan al estricto ámbito territorial de una comunidad autónoma o de un municipio.

Decreto de luto oficial: documento en el que la presidencia de la CA o la alcaldía expone los motivos, determina las condiciones (duración del luto) y ordena la bajada a media asta de la bandera autonómica (en el caso del gobierno autonómico) o de la bandera del municipio (en el caso de un ayuntamiento)

De los crespones negros, ya ni hablamos. La ley 39/1981 prohíbe la colocación de cualquier elemento sobre la bandera de España.