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Blog de Amparo Sampedro Alemany

ESCRIBIR PARA PENSAR

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Reivindico la vergüenza ajena.

Jueves 22 de abril de 2021

Se comprende que la candidata Díaz Ayuso se niegue a acudir a más de un debate con el resto de sus adversarios.

Se comprende que solo haya aceptado asistir a uno y lo más alejado posible de la fecha de las elecciones: nada menos que doce días antes. En una campaña electoral de catorce días, que transcurran doce entre su único debate público y la jornada electoral, es la única manera de borrar de la memoria de su electorado más culto y formado el ridículo estrepitoso de su discurso, de su contenido y de su pose.

No todos los políticos son iguales | Óscar F. Civieta

Dijo Tarradellas que en política se puede hacer todo menos el ridículo.

El ridículo en política, lejos de concitar la comprensión y la disculpa de los propios, los avergüenza. El sentimiento de vergüenza ajena despoja de cualquier escudo a quien lo provoca: anoche, ni los medios afines ni las tertulias que la ensalzan ni la propaganda que disfraza su inanidad pudieron velar armas junto a la candidata Ayuso para protegerla. Estaba sola y era ella; desveló lo peor de sí misma y, por lo tanto, lo peor de quienes la aplauden: en eso consiste la vergüenza ajena y por eso resulta insoportable.
Si lo pensamos, alivia reconocerlo.

De todos los sentimientos que somos capaces de desplegar, probablemente el de la vergüenza ajena es el que mejor nos protege de los errores inexplicables que podríamos llegar a cometer. Porque vernos reflejados en las fechorías que perpetran otras personas, incurrir en sus mismos desatinos, participar de su inconsistencia y aplaudir todo eso es mucho más de lo que podemos aguantar.

La vergüenza ajena nos hace sufrir… porque nos pone de los nervios pensar que de un modo u otro, en algún momento, podemos llegar a parecernos a quien nos provoca vergüenza.

Reivindico el sentimiento de vergüenza ajena: el que esa parte del electorado conservador madrileño, formado y culto, sintió anoche tras la humillación a la que fue sometido por la candidata Ayuso.

Quiero pensar, quiero pensar que…

Lunes 19 de abril de 2021

Abrigo la esperanza de que una parte del electorado conservador madrileño no es facha ni inculto ni miserable, tampoco zafio; porque ser conservador o liberal no incluye necesariamente pertenecer a ninguna de esas categorías.

El presidente de la república francesa, Macron, es conservador, de derechas, y liberal; la canciller de Alemania, Merkel, es conservadora, de derechas, y liberal; la candidata del PP a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, es facha, inculta y, políticamente hablando, miserable.
No es lo mismo. No son lo mismo.

He conocido y conozco a personas conservadoras con posicionamientos y discursos políticos sólidos, críticos y honestos. Personas alejadas de la vacuidad de la propaganda ´goebbeliana`, del conflicto como arma de destrucción y del odio como expresión de la disidencia.

Quiero pensar que no todo el electorado conservador madrileño se reconoce en el discurso bobalicón y zafio de una candidata, Ayuso, que fía su compromiso a “la libertad de tomar unas cañas al acabar una jornada de sufrimiento” (sic); y a predicar que “los social-comunistas, los separatistas y los etarras quieren quitarle la libertad a Madrid, porque eso es así” (sic).

Forges: “Los humoristas muchas veces tenemos que hacer pensar y muchas  veces tenemos que hacer llorar.”


Quiero pensar… Quiero pensar que esa parte del electorado conservador, formado y culto, no puede caer rendido ante la estupidez y la zafiedad.

Quiero pensar que esa parte del electorado conservador sabe que lo que se dirime en Madrid el 4 de mayo no es la elección entre un gobierno de derechas y un gobierno de izquierdas; ni siquiera entre un gobierno conservador o uno progresista. Lo que se decide en Madrid el 4 de mayo es más simple: obliga a pronunciarse sobre lo que es legítimo y lo que no lo es; sobre lo que es honesto y lo que no; sobre la política y la anti-política.

En resumen, que a esa parte del electorado conservador madrileño, instruido y lúcido, le toca resolver si el trumpismo a la española y sus delirios le representan. Y lo que eso significa.

Quiero pensar que hay una parte del electorado conservador madrileño que, como mis amigos y conocidos conservadores y liberales, no se identifica con el triunfo del alegato visceral, el que no se somete a la razón ni al conocimiento; el que desprecia nuestras capacidades más hermosas: la solidaridad, la empatía y la concordia. El respeto, sencillamente hablando.

Pienso, luego estorbo. Forges | sísifo


Quiero pensar que la victoria del discurso necio que incendia nuestra memoria más primitiva y apaga nuestros talentos más espléndidos es el botín de una guerra que una parte del electorado conservador madrileño no está dispuesta a librar.

Quiero pensarlo.

No es #FuneralDeEstado. Punto.

7 de julio de 2020

Una ceremonia es una acción o un acto exterior reglado por ley, estatuto o costumbre, para rendir culto a las cosas divinas o reverencia y honor a las profanas (www.rae.es)

In memoriam: Las muertes que han marcado el 2019 - Los Replicantes

Y un funeral es una ceremonia.

Una misa también es una ceremonia pero no siempre es un funeral. Y un funeral no siempre es de Estado aunque asista el jefe del Estado; porque si así fuera, cada vez que asiste a uno por motivos familiares o de amistad, este país viviría una jornada de luto. Y no es el caso.

Resumiendo: que la misa concelebrada que ayer organizó y convocó la Conferencia Episcopal Española (CEE), en memoria de las personas fallecidas por la Covid-19, fue, efectivamente, un funeral. Punto.

La CEE invitó a los poderes del Estado y hubo una alta representación de sus magistraturas. Pero no fue un funeral de Estado, aunque asistieran el rey y la familia real, porque no lo organizó ningún poder del Estado.

Las ceremonias de Estado -las que sean- son organizadas y convocadas por los poderes del Estado. Y ninguna confesión religiosa lo es (gracias a Dios, dicho sea de paso)

Por eso, ayer se acabó el mundo. Así, de repente y con la colaboración necesaria de los medios de comunicación que son activistas de la desinformación.

Cuando las cosas se explican, se entienden. Otra cosa es la opinión sobre las cosas, que puede explicarse, entenderse, no ser compartida y ser debatida con tranquilidad y argumentos. Pero eso es un ejercicio reservado a espacios alejados de las redes sociales más comunes.

Ayer por la tarde, varias personas se enzarzaron conmigo en Twitter (@amparosale) a cuenta de lo que es o no es un #FuneralDeEstado.

Algunas de ellas ignoraban -y así lo expresaban- qué es exactamente un acto de Estado, con la misma naturalidad que yo digo que ignoro qué es la física cuántica o el cálculo infinitesimal. Y-no-pása-na-da.

Sin embargo, hubo personas -entre ellas, algún afamado periodista-, que sabiendo qué es un acto de Estado, cómo se organiza y por qué, jugaron la baza de la manipulación. En un juego absurdo y miserable como el suyo, solo hay una baza cierta para ganar: la información rigurosa y los datos.

No importa mi opinión en esto, porque esto es lo que es y no hay tutía: un funeral de Estado solo lo pueden organizar los poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial. Y ayer, ninguno de ellos organizó ni convocó una misa concelebrada. Ni pueden ni deben hacerlo.

El jueves 16 de julio se celebrará un funeral de Estado en memoria de las víctimas. Todo mi cariño y mis sinceras condolencias a las decenas de miles de personas afectadas por esta maldita pandemia.

In Memoriam de los que nos dejaron su legado cultural - Leviatan

Las cosas que aprendo (y 2)

Miércoles 17 de junio de 2020. Noventa y seis días en estado de alarma.

https://amparosampedro.wordpress.com/2020/05/17/las-cosas-que-he-aprendido-hasta-ahora/?fbclid=IwAR1WB4BnhYnu4N1td3MHW3MIHTl6FQWPP1prvx-9k49qtXUun67k3_Dt9mQ

  1. Ya no somos lo que fuimos pero seguimos sin cambiar lo que somos.

2. Olvidar es necesario pero no lo sabíamos.

3. Olvidarlo todo es nefasto pero lo comprenderemos más tarde.

4. Admiro a muchas más personas que antes y me sobran los motivos.

5. Detesto lo de siempre y por los mismos motivos que antes.

6. La normalidad es incorporar con naturalidad lo extraordinario.

7. Quiero pensar y por eso escribo.

8. El tiempo no es lo que sucede sino lo que hemos perdido.

9. La sinceridad está sobrevalorada (la tuya y la mía también)

10. Esto es el cuento de nunca acabar, por eso volvemos al principio… Que ya no somos lo que fuimos pero que seguimos sin cambiar lo que somos.

[…]

El Roto, una vida en ocho sentencias - SLEEPYDAYS

1. Las caceroladas no exigían libertad, sino la apertura de terrazas.

2. El 8M no fue la causa, pero seguirá siendo el motivo de nuestra causa.

3. Vivir sin fútbol no era una tragedia.

4. La vida en fases era otro modo de contarla.

5. ¿La bolsa o la vida?… (no era una duda)

[…]

Me he equivocado mil veces. Mil veces mil. Como tú, supongo.

Sin embargo, la ducha fresca relaja; lo del papel higiénico no tiene explicación, la lluvia nos apacigua y la lectura es una bendición. Si a eso le añades que la patria se ciñe a la cama tibia de tu hija y al aroma de la niñez, lo que haya sucedido hoy no lo salva ni Dios.

Serendipia en #Rocafort

Miércoles 10 de julio de 2019

Habrá que darle un nombre a la nueva época, la que se inauguró el 15 de junio en el ayuntamiento y que el pleno del lunes rubricó, por si alguien tenía alguna duda.

En ese pleno hubo momentazos estelares y gestos sorprendentes. O sea, que hubo una serendipia: un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual.

Valioso, en este caso, porque a partir de ahora ya no habrá que perder el tiempo invirtiendo en la esperanza, por ejemplo.

Dirigir un pleno no es fácil, que vaya eso por delante. Pero dirigirlo esforzándote en ser juez y parte, aún debe serlo más. Y eso es lo que le pasó al alcalde José (Cs). No entendí por qué actuaba de ese modo; lo comprendí cuando supe que él es, a la vez, alcalde y portavoz de Cs en el ayuntamiento.

Es decir, que nunca sabremos si habla y actúa como juez o como parte interesada en la causa. Un lío, ¡vamos!

Repasando los momentazos, destaco solo tres de ellos:

  • el esfuerzo de la concejala Marco (Cs) para explicar que dirigirá el área de Igualdad con la colaboración de su compañero de gobierno, el concejal Herrero (Vox), y los gestos de él, cuando cayó en la cuenta de que las líneas rojas no estaban bien señalizadas
  • la fantástica lectura teatralizada que hizo el portavoz del grupo Socialista, Jiménez, de la intervención literal del actual alcalde para defender su voto en contra para la liberación de dos concejales, en agosto de 2016
  • el nerviosismo con el que el alcalde José (Cs) se pasó por el forro los cinco últimos puntos del Orden del Día, para evitar dar los nombres de los tenientes de alcalde, los nombres de los concejales que forman parte de la Junta de Gobierno Local (JGL), las delegaciones que ha cedido a cada concejal del gobierno, las competencias que ha delegado en la JGL y los nombre de los portavoces de los grupos municipales

Revelaciones también las hubo. La más importante sin ningún género de dudas fue: el pacto de gobierno firmado por PP, Cs y Vox es secreto.

Que sí, que el pacto de gobierno, el acuerdo al que han llegado PP, Cs y Vox, es un documento privado. “Por supuesto que no vamos a hacerlo público. Es un documento privado” (sic), asestó el alcalde José.

Se había metido en un jardín y aún tuvo la ocurrencia de leer la definición de “Documento público”, que, presuntamente, alguien cerca de él le habría facilitado para auxiliarlo en el trance… ¡Error!, porque el ridículo fue aún mayor.

Otra revelación: el enigmático “Gabinete de Alcaldía” que ha rubricado los “Comunicados de Alcaldía” que hasta ahora hemos conocido (tremendos en su contenido y deplorables en su forma), en realidad los ha escrito el propio alcalde. Lo dijo él mismo en el pleno…

O sea, que vamos bien.

Resultado de imagen de PP, Cs y Vox

En fin, que mucho me temo que esta película ya la hemos visto en sesión continua durante dieciséis años…

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