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Blog de Amparo Sampedro Alemany

ESCRIBIR PARA PENSAR

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alcaldessa de poble

Sí, me voy.

 

Viernes 1 de julio de 2016

 

Hace poco más de un mes, decidí renunciar irrevocablemente a la alcaldía en el pleno del mes de junio.  Empecé a valorar la decisión a finales de enero.

Esto es lo que dije anoche, en el pleno ordinario del mes de junio, antes del punto de Ruegos y Preguntas (hay pequeñas variaciones que improvisé allí mismo)

 

“[Con todo lo que esta noche ha pasado, he decidido que voy a dejar de fumar… y que voy a dejar el ayuntamiento.

Es cierto que podría haber presentado una Cuestión de Confianza; es decir, someter a la consideración del pleno, preguntarles a ustedes, si siguen confiando en mí como alcaldesa. Pero no se trata de que ustedes confíen en mí o no, soy yo la que ya no confía en ustedes.

Esa es la razón por la que les anuncio que en los próximos días presentaré mi renuncia como alcaldesa y como concejala del ayuntamiento.]

 

Ara fa un any, en el meu primer discurs com alcaldessa, vaig dir públicament que érem afortunats perquè la gran majoria dels veïns, amb veus diferents representades en la nova Corporació, ens havia encomanat treballar junts amb intel·ligència per aconseguir un govern municipal més plural i encara més valent i unit.

També vaig dir fa ara un any, que no podríem tirar avant amb dubtes i exigències perquè el camí l’havíem de fer junts amb trellat i responsabilitat.

Però la veritat és que de trellat, durant este primer any, n’hi ha hagut poc; i de responsabilitat, ben poqueta també.

En aquell discurs, igualment que ho vaig fer en juny de 2011, vaig oferir-me de cós i ànima com alcaldessa del poble. De treballar, la primera. D’escoltar, d’explicar i de raonar, també la primera. Sense enganys i sense por.

No va ser la sort de comptar amb set vots la que em va triar alcaldessa. Va ser la voluntat que expressaren des del primer moment després de les eleccions del mes de maig  de 2015, la plataforma Guanyem-Rocafort, i del seu regidor Carlos Errando, Compromís per Rocafort, i del seu regidor Eduard Comeig, dels regidors Socialistes i el vot també –en el moment mateix de la votació- del regidor d’IxR, González López (el nom de pila no importa, un i l’altre)

En las pasadas elecciones municipales, los votantes de Rocafort decidieron que el Partido Socialista tuviera solamente cuatro concejales. Y con absoluta honestidad construimos un gobierno municipal con quienes decidieron dar un paso al frente: Guanyem-Rocafort y Compromís.

Establecimos un compromiso de trabajo, de dedicación y de lealtad para que hubiera un gobierno de personas y no de partidos (una frase que el regidor Comeig i jo mateix repetíem sovint, se’n recorda sr. Comeig?)

También lo dije en aquel primer discurso, hace ahora un año: “Como alcaldesa no consentiré que las aspiraciones partidistas o personales se conviertan en ejes de la política municipal, y, si ocurriera, afirmo que renunciaré inmediatamente a mi cargo como alcaldesa y a mi acta como concejala”

Y seguí diciendo: “Nadie puede ni debe aventurarse en experimentos personalistas que pongan en juego el interés general de los vecinos de Rocafort. Y quien lo haga o quienes lo hagan, se encontrarán con mi firme oposición; y si eso ha de significar mi renuncia, que nadie tenga la  mínima duda: porque lo haré.

He sido elegida alcaldesa de Rocafort por la propia libertad de los concejales que lo han decidido, y estoy convencida de que lo han hecho con absoluta responsabilidad.

La misma libertad y la misma responsabilidad que ejerceré yo misma para actuar de manera consecuente con los valores que defiendo: respeto a las personas, un servicio público en beneficio del interés general, lealtad a esta institución (al ayuntamiento) y por supuesto a su gobierno”

Eso fue lo que dije y es lo que voy a cumplir.

Creo en los gobiernos de coalición, creo de verdad que son buenos, pero para que funcionen es necesario que los partidos políticos y las organizaciones políticas actúen con responsabilidad y que las listas las formen personas dispuestas a trabajar, a aprender y a dedicarle todas las horas que haga falta al ayuntamiento.

Y eso no ha ocurrido aquí.

El passat 6 d’abril, el regidor de Compromís renuncià a les seues delegacions pel  Registre d’Entrada sense haver explicat abans als seues companys de govern quines eren les raons per les quals ho feia.

Va ser una falta de respecte grossa cap al govern i cap a les persones que en formàvem part d’ell.

A partir d’eixe moment, el regidor ha re-negat d’assumptes que ell mateix –com membre del govern- havia

 acordat: com ara, el texte de l’ordenança de convivència i que fa una estona ha votat “en contra”, o el pressupost municipal que ara mateix també ha votat “en contra”.

És curiós, tot siga dit, que el regidor de Compromís, des de que s’instal·là a l’oposició, haja exigit a l’alcaldia resoldre les coses que ell abandonà durant els 10 mesos en els què eixes coses precíssament eren de la seua competència.

Per eixemple, adés, el regidor Comeig argumentava el seu vot en contra del pressupost en què no es destinaven 10.000€ per subvencionar projectes participatius… ¡Home, si vostè ha sigut el regidor de Participació Ciutadana duran quasi un any i no ha mogut res!

 

Un gobierno en “minoría absoluta” (como tanto le gusta repetir aquí y en las redes sociales al concejal de IxR, González López, da igual el nombre de pila; uno y el otro), sí de “minoría absoluta”, no avanza cuando prevalecen los intereses personalistas y las causas personales, como es el caso de IxR.

El voto de IxR a mi candidatura como alcaldesa fue un voto con intención de “secuestro”. Se trataba –se trata- de “secuestrar” la alcaldía, de someterla (de someterme) a las exigencias innegociables que con tanta frivolidad difunden en las redes sociales y de recordarme una y otra vez que “soy alcaldesa” gracias al voto de IxR. Y eso les sirve para exigir la construcción de unos paelleros que nadie pide o para lo que se les pueda ocurrir en cada momento. Sin atender a razones, sin querer entender los datos. Huyendo siempre del consenso razonado y, por supuesto, del interés general porque, en su caso, por delante siempre han estado los intereses puramente personalistas.

Y no voy a ser rehén de ese secuestro.

Llevar adelante la labor de un gobierno con cinco concejales es difícil, pero aún lo es más cuando uno de los dos únicos partidos que lo forman, Podemos, en este caso por boca de su concejal, es capaz de decir una misma cosa y su contraria, en apenas unos días.

El concejal de Guanyem me ha pedido esta misma tarde no tener que participar en la votación del presupuesto porque su partido quiere votar en contra y él está a favor… Y es un miembro del gobierno que decide abandonar el pleno y su acta de concejal antes del punto de aprobación del presupuesto, porque su partido en abril estaba de acuerdo con el presupuesto; a mediados de mayo tenían dudas, a finales de mayo no sabían qué hacer, a mediados de junio decidieron decir “no” al presupuesto y el viernes, sí, el viernes pasado, su concejal dijo “sí” en la comisión de Hacienda. Este lunes, Guanyem dijo “no” y hoy, ahora, la verdad es que sigo sin saber a qué atenerme.

Cumplo con mi palabra porque soy consecuente con mi compromiso. Y mi compromiso es con mi pueblo, con Rocafort y con la institución a la que represento, su ayuntamiento.

Garantizar la gobernabilidad debería haber sido un principio fundamental para todos y no lo ha sido, pero yo voy a mantenerlo por encima de todo.

A partir del momento en el que presente mi renuncia formalmente, convocaré un pleno extraordinario para dar cuenta de ella.

En pocos días, estará resuelta mi salida del ayuntamiento.

Muchas gracias, buenas noches y buena suerte”

 

 

 

Durante unos días -pocos- permaneceré en silencio mientras las redes sociales siguen ardiendo, como me cuentan quienes las frecuentan.  Ahora, que se explayen (¡generosa que soy!)

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Sigo aquí

Jueves 2 de junio, 2016

 

Escribir y hacerlo públicamente requiere un esfuerzo añadido. 

Escribir para pensar obliga a mantener una distancia imprescindible entre lo que se observa y lo que se siente, y lo que se escribe para poder pensarlo. Ese método, al que yo llamo de “descompresión”,  precisa más tiempo del que necesitaría si me limitara a trasladar automáticamente al teclado un desahogo momentáneo.

No escribo en mi blog para dar rienda suelta a los excesos de la inmediatez. Hay otras redes sociales que encajan a la perfección ese tipo de urgencias y que usan con frecuencia perfiles -anónimos o no- para calmar sus berrinches o para alentarlos.

Así que, cuando aquí hay un silencio tan prolongado entre una entrada mía y la siguiente, como es el caso ahora (la última la escribí el 9 de mayo), es porque lo que observo, lo que leo, lo que escucho y lo que vivo me tiene francamente preocupada. No confusa, sino preocupada.

 

 

En fin, que necesito volver aquí y pronto.

Nada es casualidad, de verdad que no

Lunes 4 de abril de 2016

Un conocido político valenciano, de fulgurante estrellato a partir de finales del siglo pasado, solía apostillar las situaciones extravagantes con una frase: “en política, nada pasa por casualidad”

Para situaciones extravagantes, la que sucedió el pasado jueves aquí en Rocafort.

La oposición municipal, formada por el PP, IxR y Ciudadanos, al filo de las 8 de la tarde entregó en mano al vicesecretario municipal una moción de reprobación contra mí, para que fuera incluida con extrema urgencia en el Orden del Día del pleno que iba a celebrarse inmediatamente.

El viceseretario leyó el documento, consultó la legislación y -subiendo la escalera de camino al pleno-  me dijo que eso no se podía incluir en el Orden del Día porque correspondía al punto de Ruegos y Preguntas.  Es decir, el punto en el que la oposición debe presentar los Ruegos que considere oportunos respecto a la actuación de la alcaldesa, de los concejales delegados o de la Junta de Gobierno Local.

Y eso fue lo que pasó en el pleno, que le di la palabra al vicesecretario y que él expresó su opinión fundada en derecho. Porque una cosa ha de estar clara: cuando un funcionario con habilitación nacional informa (verbalmente o por escrito), no emite una opinión “personal” sino que sostiene un criterio jurídico.

Como la forma es el fondo, la extravagancia también se aprecia en el fondo de la cuestión: el PP, IxR y Ciudadanos me reprueban por una supuesta “ocultación de información” a la que dicen estar sometidos (?), por no recibir las actas de la Junta de Gobierno Local en el plazo establecido por la legislación (?) y por no atender las peticiones de los vecinos (sic)

 

(fuente: Hermano Lobo)

 

Repetir (y demostrar) de nuevo que desde que fui elegida alcaldesa, a mediados de junio de 2011, los concejales de la oposición tienen a su disposición toda la información a la que tienen derecho y otra que puedan solicitar, y que se les facilita su labor hasta el extremo de que no sea necesario ni siquiera que se acerquen al ayuntamiento (como es su obligación), ya resulta cansino y ocioso.

Pero, sí, lo repito: así es desde el 13 de junio de 2011.

Explicar aquí otra vez que la redacción y la distribución de las actas de los órganos de gobierno no es competencia de la alcaldía sino de la secretaría general, es ridículo.

Una reprobación basada en los puntos anteriores, y en un tercero cuya vaga redacción manifiesta la debilidad de los argumentos que se utilizan, es lo que me ha traído a la memoria la frase de aquel político valenciano ante situaciones extravagantes, “en política, nada pasa por casualidad”

Extravagancia la del grupo municipal del PP, que gobernó (?) durante 16 años el ayuntamiento con absoluto desprecio a los ciudadanos y a los concejales que trabajaban en la oposición, y que ahora  -con sus derechos garantizados para ejercer su labor de fiscalización y con todas las facilidades posibles para no tener ni que desplazarse al ayuntamiento si no están por la labor- pretendan hacer creer que lo que está sucediendo no es real y que para transparentes ellos de toda la vida.

Extravagante también la postura del concejal de IxR. Su presencia ininterrumpida en el ayuntamiento desde 1995 le ha permitido conocer cómo las han gastado los distintos gobiernos del PP -gobiernos de los que han formado parte el 50% de los actuales concejales de ese partido-; durante 16 años de gobiernos del PP ha visto -si lo ha querido ver- barbaridades de todo tipo y abusos en todos los órdenes del ámbito municipal.  Y resulta que ahora sale a la palestra agarrado a la mano de ese mismo PP como quien se agarra a un clavo ardiendo…

Es grotesco, lo sé. Lo de unos y lo de otro.

Cuando existen comportamientos extravagantes e incongruentes como esos, será porque prevalecen intereses que no conviene desvelar. Será porque a quienes se comportan de ese modo les resulta más cómodo mantener esa actitud que explicar con claridad qué es lo que pretenden realmente. Y es que explicar lo que no tiene fundamentación porque no existen motivos ciertos, es imposible.

Es verdad, en política nada pasa por casualidad.

 

 

 

Rienda suelta a la emoción. ¿Por qué no?

 

Jueves, 24 de marzo de 2016

 

Hay emociones indescriptibles que vivimos pasivamente porque la Razón no sabe explicarlas.

A mí también me pasa. A todos nos pasa. No importa lo que creemos o lo que no creemos. No reunimos la fuerza suficiente para evitar que ocurra. Tampoco queremos hacerlo. Sucede y ya está.

Cada vez que escucho Caridad del Guadalquivir de Paco Lola, se me arremolinan emociones irresistibles: se llama pasión.

La escuché por primera vez hace años aquí, en Rocafort, durante el recorrido de una procesión e interpretada por la Banda de la Agrupación Musical. Cuando terminó, giré la cabeza porque aquella pieza de música me había provocado una emoción inexplicable y quería agradecérselo a la Banda. Me encontré con la amplia sonrisa de Paco “el Ventilla” la misma que le brotaba cuando Andalucía y los andaluces -como él- se empoderan. 

Hoy es Jueves Santo y no importa en qué creemos o en qué no creemos.  No importa por qué sí o por qué no. Importa saber que las emociones son rescoldos de los sentimientos, de los pasados y de los presentes.

Y sí, me emociono y lo disfruto porque eso también forma parte de mí.

 

 

 

 

Cambiar lo que somos, porque duele el alma.

8 de Marzo. 2016

 

“Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”, escribió Galeano.

Soy hija y nieta de generaciones cuyas mujeres eran sujetos pacientes de un cerebro inescrutable, como los caminos del Señor (Amén)

Soy hija y nieta del “Tiempo de silencio” de Martín Santos, de la Navidad con “Mujercitas”de las letras de Mocedades“…tú me admiras porque callo y miro al cielo. Tómame o déjame”, de Cecilia“… era feliz en su matrimonio, aunque su marido era el mismo demonio”, o de Jarcha y una libertad sin ira para “… gente que solo desea su pan, su hembra y su fiesta en paz […] gente muy obediente hasta en la cama…”

Soy hija y nieta de generaciones de mujeres malheridas, malqueridas y malparadas. Y todas ellas bienparidas.

Madre, también soy madre. Mujer y madre: una entre tantas de una generación de mujeres que aprendimos adónde urge llegar, precisamente porque sabemos de donde venimos y lo aborrecemos. Sí, nosotras, que también tarareamos ingenuamente algunos de los versos terribles del pop español de finales de los 80, con  Loquillo “… solo quiero matarla a punto de navaja, besándola una vez más” o con Los Ronaldos … tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte hasta que digas ‘sí’…'”

Las mujeres y las madres de mi edad, recogiendo el testigo de las que nos precedieron, hemos luchado para entregar a una generación de treinteañeras lo que era suyo de justicia. Lo que nadie jamás debió arrebatar a nuestras madres y a nuestras abuelas: libertad. Libertad para pensar, para decir y para decidir. Les hemos ofrecido todo lo que sabemos y lo que seguimos aprendiendo para seguir sabiendo. Para no olvidar, para avanzar juntas. Para hacerlo todos juntos.

Sin embargo, cuelgan dolorosamente del vacío algunas generaciones de mujeres adolescentes y jóvenes inmersas en relaciones tremendas, que admiten con una normalidad que aterra. Relaciones tóxicas que las están matando en vida, que las destruyen como mujeres y que las aniquilan como personas.

Cuando las escucho, me duele el alma. Cuando observo su comportamiento, me duele el alma. Cuando explican su vida, me duele el alma. Cuando leo sus muertes, se me hiela el alma.

Sí, el alma. El alma que nos reconocieron los hombres 600 años más tarde de lo que estaba previsto. El alma que me nombra y que nos nombra, la que nos diferencia para unirnos con más fuerza a ellos: en igualdad de condiciones, en igualdad de oportunidades.

Galeano escribió que, al fin y al cabo, “somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.

También escribió:

 

 

Nadie podrá convencerme de que eso no es posible.

 

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