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Blog de Amparo Sampedro Alemany

ESCRIBIR PARA PENSAR

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Elecciones marzo 2008

9M en Rocafort

Cada convocatoria electoral solo es comparable a otra idéntica en su objetivo.

Es decir, que para valorar los resultados no podemos establecer pararelismos entre una convocatoria a la que somos llamados para elegir a los diputados y senadores del Parlamento español, y otra en la que se nos pide que nos pronunciemos sobre quién habrá de ser el Alcalde y cuál el equipo de gobierno municipal, o para otra en la que hemos de decidir nuestros diputados en las instituciones europeas.

En las últimas generales, celebradas en 2004, la participación en Rocafort fue de un 83,64% del censo electoral (personas con derecho a voto)

El pasado 9 de Marzo, la participación superó el 85% de un censo electoral que ha aumentado, desde 2004, en 236 personas.

Por colegios electorales, el situado en el colegio “Cambridge” que recoge al electorado de la zona Norte de Rocafort (Santa Bárbara y otras urbanizaciones colindantes), logra la más alta participación. Llegando al 88,1%

En el colegio situado en las “Antiguas Escuelas-Correos”, que suma los votos de los electores que viven en la zona media del pueblo y los nuevos votantes de las zonas en expansión, se roza el 86,5% de participación.

Mientras que en el colegio electoral ubicado en el colegio público “San Sebastián”, la participación es del 82,74%. Es decir, 6 puntos más baja que en el de arriba -“Cambridge“-,  y casi 4 puntos menos que en el de “Antiguas Escuelas-Correos”.

De las 888 personas que emitieron su voto en el colegio electoral “Cambridge”,  684 fueron para Mariano Rajoy, el 77,03% . Mientras que solo el 16,9% respaldó a José Luis Rodríguez Zapatero.

De las 1.710 que votaron en las “Antiguas Escuelas-Correos”, el 51,9% (889 votos) se decidió por Rajoy, y el 38,42%  (657 votos) prefirió a Zapatero.

Sin embargo, de las 1.351 personas que votaron en el colegio de abajo -colegio público “San Sebastián”-, el 45,6% apostó por Zapatero (616 votos), y el 44,8% (601 votos) optó por Rajoy.

Este es el panorama.

Es evidente, pues, que la mayoría de votantes de Rocafort han preferido a Rajoy y no a Zapatero.

Lo que no está tan claro es que prefieran que el PP gobierne en el municipio, y a los resultados obtenidos en las elecciones municipales de mayo de 2007, me remito.

Caben varias interpretaciones a la vista de los datos. 

Pensemos.

Felices días.

Saber perder

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Comprendo el estado de ánimo de los que han perdido, pero es difícil aceptar las formas que algunos de ellos emplearon en Rocafort al conocer su derrota.

Saber perder es difícil; y la manera en la que manifestamos el fracaso cuando nos llega, nos califica.

En Rocafort existen algunos personajes fuertemente ligados al PP, que no saben administrar sus triunfos y mucho menos sus derrotas. No son muchos, pero sí los suficientes como para conseguir enturbiar los lugares que frecuentan.

Durante los últimos tiempos se han dedicado a sembrar dudas, incertidumbres y sospechas saltándose los límites del respeto a las instituciones democráticas. Y han mentido y han acusado con absoluta impunidad, utilizando vilmente los resortes afectivos que conmueven a la mayoría de la sociedad.

Este tipo de individuos pervierten a su antojo los usos de la Democracia para servirse de ella, y eso es un peligro que pone a prueba gratuitamente los principios básicos de nuestro sistema.

 Evitar que las palabras y las acciones de estos personajes embrutezcan la convivencia y espesen las relaciones, es labor de todos: de quienes hemos ganado en esta jornada electoral, y de quienes han perdido.

Unos y otros vivimos juntos, y cabemos todos. Sí, cabemos todos.

Saber ganar

 

Gracias a todos los hombres y mujeres que en Rocafort habéis apostado por el PSOE.

Gracias por vuestro entusiasmo y por vuestra fuerza.

Gracias a todos y a todas por vuestra confianza.

Gracias por vuestras sonrisas, por vuestros abrazos y por vuestra alegría contagiosa.

Gracias a quienes ayer, y cada día, nos animáis a seguir avanzando por una sociedad mejor, más justa y más esperanzadora.

Gracias por su labor ejemplar a la gran mayoría de las personas que trabajaron en la Mesas electorales, y a todos los empleados municipales que ayer tuvieron también una dura jornada laboral.

Gracias a los interventores y a los apoderados del PSOE en Rocafort, por su compromiso y por su labor. Gracias por vuestro comportamiento respetuoso, a pesar de las bravuconadas de algún desaprensivo, indignos representantes del partido político más importante de la oposición en España, que siguen confundiendo nuestro Estado de Derecho con los regímenes dictatoriales que tanto añoran.

Gracias a Tania, M.Jesús y Michael, miembros de la Mesa 2-C, con los que compartí una jornada electoral de más de 17 horas, y que ejercieron con trato exquisito sus obligaciones. Gracias a Noelia, empleada municipal y representante de la Administración en la misma Mesa, que trabajó duro y con amabilidad. Gracias a Ana Llorens y a Isabel Fernández, interventoras del PP en mi Mesa, que supieron estar a la altura de las circunstancias en todo momento. Gracias a Luis Linares, mi compañero e interventor conmigo, por el chocolate y los buñuelos de la media tarde para todos; y por ser como es. Gracias a mi compañera apoderada Brichi Gabarda, por su “primera vez” y por todas las que vendrán.

Y gracias al alcalde, por su llamada para felicitarme por el triunfo electoral del PSOE.

Gracias a todos y a todas. De corazón.

Vota

 

 Al silencio de la reflexión sumamos la desolación de estas últimas horas.

Es la única salida: votar con todas nuestras fuerzas y no dar un minuto de respiro a quienes intentan cercenar nuestro derecho a pronunciarnos y a decidir.

Votar con libertad y con ganas.

Vota y no renuncies a tu derecho.

El debate (punto final)

Cuarenta y ocho horas después del debate, siguen en el ambiente las sensaciones que provocó y aumenta la necesidad de defender el voto alegre y esperenzador.

A estas alturas de la campaña, por ejemplo, nadie sabe si Rajoy mantiene o no el trasvase del Ebro porque es el traje que quiere cortar a medida de sus votantes: si habla en Aragón, afirmará que no hay trasvase que valga; y mañana, aquí en Valencia, les regalará los oídos con esa actitud tan gallega que le caracteriza: “¿Quién ha dicho que no habrá agua en esta Comunidad?” 

Y tampoco sabemos qué servicios públicos disminuirá si está dispuesto a “perdonar” 33.000 millones de euros de impuestos. Yo apuesto porque echará la tijera a la Sanidad pública, la Enseñanza pública y las Políticas sociales (pensiones, salario interprofesional, nuevos derechos sociales).

No es que me arriesgue en la apuesta, es que aquí en Valencia y en Rocafort ya la estamos viviendo. Camps al frente de la Generalitat, y Sebastián Bosch gobernando en el ayuntamiento, le han avanzado el trabajo a Rajoy.

Del debate del lunes me quedo con la acusación que le lanzó a Zapatero: “usted estuvo a favor de la Guerra de Iraq”.  Afortunadamente yo no fui la única que lo oyó, hubo 13 millones de personas que se quedaron estupefactas al escuchar tal afirmación.

Cuando la mentira se convierte en el único discurso, se llegan a cometer errores tan bárbaros como ése. “¿Qué más da que diga yo eso ahora”, debió pensar el gallego. Y tenía razón. ¿Qué importancia puede tener que dijera eso, si durante cuatro años en la oposición ha hilado mentira tras mentira?

¿Quién se acuerda de los dos años y medio que duró la tremenda campaña orquestada por el PP sobre la “autoría intelectual” del 11-M? ¿Quién se acuerda de las dudas que sembraron contra los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, contra los Jueces, y contra las asociaciones de víctimas de aquel terrible atentado?

¿Quién se acuerda del “acoso y derribo” al que han sometido a los altos tribunales de Justicia, manejando a su antojo su mayoría en el Consejo General del Poder Judicial, y paralizando al mismo Tribunal Constitucional?

¿Quién se acuerda de las declaraciones de la diputada del PP, sra. Nebreda, con las que nos ilustró para que entenderíamos que el matromonio entre homesexuales es una asquerosidad solo comparable a la unión de una mujer con un perro? (sic)

¿Quién quiere hacer memoria y recuperar los negros auspicios que proclamaban una España rota, una Navarra a la venta, y un gobierno al servicio de los terroristas?

¿Y el veto a los productos catalanes? ¿Y la bronca por las reformas estatutarias en aquellos territorios donde no gobernaban? ¿Y la intoxicación contra la asignatura “Educación para la Ciudadanía? ¿Y las proclamas aventurando el fin de la familia? ¿Y las declaraciones de Gabriel Elorriaga, al periódico inglés Financial Times, confesando que la siembra de dudas que están esparciendo sobre la economía y la inmigración “es la única solución que tenemos para que los votos progresistas se queden en casa el domingo”? (sic)

Y…y…

¿Qué más da lo que Rajoy llegó a mentir el lunes? ¿Qué más da hasta dónde están dispuestos a llegar ahora, a menos de 72 horas de la elecciones, si no ha sido más de lo ya  suponíamos…?

Es cierto: si tú no vas, ellos vuelven.

La única preocupación de Rajoy, a partir del día 9, es niña: se llama Esperanza Aguirre y está lista para relevarle.

¡Joder, qué tropa! (Conde de Romanones, dixit)

Mitin

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El sábado celebramos nuestro mitin en el Hogar del Jubilado. Y hubo lleno, hasta la bandera.

En los tiempos que corren, los mítines han variado su significado sensiblemente en los municipios pequeños como el nuestro. Por eso fue importante la presentación que Felipe Zayas, secretario general de nuestra agrupación, hizo del acto; y más aún, su oportuna lectura del poema de Mario Benedetti “Defender la alegría”.

Inmaculada Rodríguez-Piñero, vecina de Rocafort, y número dos de la candidatura socialista que encabeza M.Teresa Fernández de la Vega, explicó con claridad los éxitos indudables del gobierno y los apasionantes retos que nos ofrece, con la seguridad de que serán dirigidos con la solvencia, la responsabilidad y el respeto que Zapatero ha demostrado hasta ahora.

Me sorprendió gratamente encontrar a personas que no están ligadas, por su militancia, a mi partido. En mi intervención me dirigí a todos ellos, especialmente. Para que nadie crea que un discurso partidista contamina la realidad más allá de lo que podemos comprobar con nuestros ojos.

No negaré que vivir en Rocafort hace más fácil explicar las diferencias entre el proyecto del PSOE, y las pretensiones del PP. No hay más que mirar lo que está sucediendo aquí. Salir a la calle y mirar. Solo eso ya es suficiente para comprender que no es lo mismo.

El debate (1a. parte)

Llegó el debate. Sucedió, nos inmovilizó frente a la TV, y hoy ha sido el protagonista de buena parte de nuestra jornada.

Por primera vez un debate político ha convocado a más espectadores que una final de la Champions. Y me parece una buena noticia, porque eso significa que a pesar de lo que corre como un rumor asfixiante y que pretende convencernos de que la mayoría de los españoles o nos declaramos “apolíticos” o sacudimos nuestro desprecio hacia los políticos con un “todos son iguales”, está claro que a una inmensa mayoría sí que nos interesa la Política.

El debate aclaró más puntos. Los escenarios, por ejemplo. Los escenarios en los que se desarrollan proyectos bien diferentes. No es el mismo proyecto el que defiende el PSOE, que el que propone el PP.  No es lo mismo.

Anoche quedó meridianamente claro en aspectos muy concretos. En la inmigración, por ejemplo. El PSOE apuesta por soluciones desde el origen; y propone -y ha hecho- un trabajo serio basado, primero, en la ayuda para la cooperación con los países que se desangran con la salida de sus ciudadanos en busca de oportunidades para la supervivencia. Y en seguno lugar, con la regularización de las personas que llegan; es decir, contratos de trabajo, cotización -como cualquiera de nosotros- a la Seguridad Social, y la obligación de someterse a nuestro sistema legal.

 

El PP, sin embargo, pretende atacar el problema con la mirada corta; olvidándose del origen del problema, que no es otro que la paupérrima situación que les obliga a huir de su tierra. Y cuando están aquí, y trabajan como nosotros, y cotizan como nosotros, y colaboran al pago de las pensiones de más de un millón de personas de este país, y están obligados a las mismas obligaciones que nosotros, además, quieren que firmen un “contrato” por el que deben comprometerse a aceptar nuestras “costumbres”.

¿Qué pretende avivar Mariano Rajoy con esa sorprendente medida? ¿A quién quiere tranquilizar con su anuncio?

 

Hubo más. Se evidenciaron sensibilidades diferentes ante cuestiones concretas: la cultura, la educación, las políticas sociales y el respeto a las instituciones.

Y el PP enarboló la bandera de la demagogia cuando pretendió adueñarse -otra vez- del discurso antiterrorista para su beneficio.

Mariano Rajoy afirmó sin ruborizarse que un presidente del gobierno decide quién entra en prisión y quién sale. Convocó a los fantasmas del “poder omnipresente” que, a su juicio, están al alcance del presidente del ejecutivo, y se cargó de un plumazo los principios del Estado de Derecho.

O sea, que ni los jueces, ni los tribunales de Justicia, ni el Constitucional, ni el Supremo tienen nada que decir, si lo que van a decir no es del gusto del presidente del gobierno de turno. ¡Vaya por Dios, D.Mariano!

Me gustó el debate.

Me gustó la serenidad y la seguridad de José Luis Rodríguez Zapatero, un candidato a la presidencia del gobierno, que defendió un proyecto Político basado en la confianza, en el trabajo, en la ambición de progreso, en el respeto y en las instituciones democráticas.

En su última intervención, Mariano Rajoy quiso cambiar de registro; y entonces fue cuando nos contó el cuento de la niña del futuro al que nos convoca. Una niña con padres normales, en una casa normal, con una escuela normal y con un futuro normal.

¿Normal? ¿Quién decide lo que es normal, sr. Rajoy?

Buenas noches y buena suerte. A todos y a todas.

Vota con todas tus fuerzas

 Vota.

Si él no se queda en casa, ¿qué razones tienes tú para hacerlo?

 Vota.

Que el tiempo no te cambie. Recobra el entusiasmo, porque es posible entender la Política de otro modo.

Vota.

Porque no somos lo mismo.

Defender la alegría

 DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
                  y también de la alegría

(Mario Benedetti. Poesías cotidianas. 1978-1979)

Defender la alegría es un trabajo de titanes en tiempos como estos en los que arrecia la crispación, las descalificaciones silencian a la palabra y los malos augurios invaden el futuro que nos pintan algunos.

Defender la alegría es obligación de quienes creemos que es posible conseguir lo que es necesario para todos, a costa de nuestro empeño y con generosidad a raudales. Con entusiasmo, con argumentos, limpiamente y con un discurso transparente que somos capaces de modular en aras de los acuerdos que mejoran la convivencia.

Defender la alegría es labor diaria; ese diminuto gesto que es una sonrisa franca cuando llueven amenazas endemoniadas, o cuando la duda asoma en la mirada de los temerosos.

Defender la alegría es un bálsamo que tranquiliza a la esperanza mientras construimos el futuro juntos. Con responsabilidad y con hechos irrefutables.

Defender la alegría es la mano tendida al respeto de los diferentes para empezar a conocernos. Enhebrar el diálogo y coser puntadas firmes a la tela que estamos compartiendo.

Defender la alegría es la recompensa de quienes defendemos lo que merecemos, sin dar pábulo a la clemencia de los autoritarios; porque habiendo manos que mecen cunas silbando el miedo, y ojos que escudriñan con descaro nuestros actos como si en ello les fuera el anclaje de su mando (y les va), no hay respuesta más contundente que la alegría de saber que somos capaces de seguir avanzando.

Y demostrarlo.

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