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Blog de Amparo Sampedro Alemany

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Cuestión de elegancia

Jueves 24 de febrero de 2011

Ayer estuvo en Rocafort el secretario autonómico de Administraciones Públicas (para entendernos, el responsable autonómico en materia de función pública, inspección general de servicios y de modernización)

Su visita respondía, según la noticia que se ha publicado, a su deseo de conocer “in situ” las actuaciones del Plan Confianza que se están ejecutando.

No tuve la oportunidad de saludarle, porque el gobierno local volvió a confundir sus intereses partidarios con sus obligaciones institucionales. Ni fuimos convocados ni fuimos informados.

La elegancia es una cuestión fundamental en las relaciones institucionales…, y la visita de una autoridad autonómica a nuestro municipio merecía un trato diferente, y la convocatoria de todos los miembros de la corporación: todos.  Primero, porque la cortesía es una virtud que hay cultivar; y segundo, porque las obras que se ejecutan con cargo a otras administraciones (a la Generalitat, en este caso), no son “favores” al partido político de turno que dirige el ayuntamiento, sino actuaciones que el Ayuntamiento tiene la obligación de plantear y planificar al servicio de todos los vecinos, y que la Generalitat (no un partido político) se ha comprometido a financiar íntegramente.

[Ahora bien, si el Plan Confianza es solamente la justificación para multiplicar la propaganda de cara a la próxima convocatoria electoral, sin ninguna consistencia económica que lo respalde, perderemos todos. Todos los vecinos.

Más de 1millón 400mil euros están en el aire porque la Generalitat no aclara cuándo pagará… y las obras han sido contratadas y están en marcha. Las certificaciones que presentan las empresas van acumulándose, y, si no cobran en los plazos establecidos, estarán en su derecho de reclamar al Ayuntamiento los intereses de demora.]

Ayer por la tarde, durante la inauguración de las nuevas rotondas junto al EPLA, coincidí con el alcalde; le pregunté por qué no nos había informado de la visita. Desvió la mirada, titubeó, confundió un director general con un secretario autonómico, y finalmente acusó al concejal Javier Almela (Urbanismo) de no cumplir con su obligación, ni con las órdenes que él le había dado de avisarnos (sic)

¿Elegancia, he dicho elegancia?… ¡Uf!

Empleados públicos, no vasallos

31 de octubre de 2010. Domingo

Una vecina se acercó a mí para relatarme una situación delirante que vivió en primera persona.

El pasado mes de mayo, en plenas obras de la calle Mayor, observó que los operarios no cumplían la medidas de seguridad … ella, conocedora de la legislación sobre Salud y Protección laboral, telefoneó al Ayuntamiento para advertirlo.

Al tratarse de un asunto del área de Urbanismo, remitieron la llamada a la Oficina Técnica.

La atendió una voz de  hombre que, en lugar de interesarse por el problema y agradecerle a la vecina su intervención -cosa que hubiera hecho un empleado público conocedor de sus obligaciones y de sus límites-, la sometió a un tercer grado (práctica habitual de algunos más ocupados en rendir vasallaje, que en adiestrarse como servidores públicos).  A saber: ¿ cuál era su intención? ¿qué le importaba a ella? ¿ por qué estaba tan interesada? ¿llamaba de parte de “los socialistas”? (¡!) …

Ella, ante tales impertinencias,  no se arredró; y, a cambio, enunció la legislación que amparaba su postura (una postura tan razonable como advertirle al Ayuntamiento que los operarios debían cumplir con las medidas de seguridad exigidas en el desarrollo de su trabajo a pie de obra).

El empleado seguía voceando su imprudente cuestionario: ¿pero dígame por qué llama? ¿es usted socialista, verdad? (¡!) …

Cuando ayer escuché el suceso, me vino a la cabeza la famosa Oferta Pública de Empleo que ha publicado el Ayuntamiento; repasé de memoria las plazas … si nada lo evita, una de ellas, probablemente, caerá en manos del protagonista de esta lamentable historia.

Todos juegan: el concejal Almela, otro ejemplo

30 de septiembre de 2010. Jueves

El próximo martes se celebrará el pleno ordinario. Y eso quiere decir que durante esta semana se han de reunir las comisiones informativas.

Lo que ocurrió en la de Cultura, ya lo he narrado; y ahora os pido que reunáis fuerzas para leer lo ocurrido en la de Urbanismo de ayer.

El Orden del Día de la comisión:

1. Aprobación del acta de una sesión celebrada ¡hace 19 meses!

2. Ruegos y Preguntas

Concejales presentes:

Javier Almela (PP)

Carla Navarro (PP)

Ana Llorens (PP)

Ricardo Pérez (PSPV-PSOE)

Pilar Núñez (PSPV-PSOE)

Concejales ausentes:

Por “motivos personales”, Alejandro Llácer (PP)

Por “motivos laborales”, José Antonio González  (Acord Municipal)

Las comisiones informativas deben servir para eso: para informar; y quien tiene la obligación de hacerlo es quien posee los datos  y está gobernando. En las de Urbanismo, la presencia de los técnicos es imprescindible, porque en esas reuniones no se debate el sexo de los ángeles, sino que se tratan asuntos que deben figurar en planos, en proyectos, y en Memorias Valoradas. O, al menos, así habría de ser.

Convocar una comisión de Urbanismo para aprobar el acta de una sesión celebrada ¡hace 19 meses!, es un despropósito; y convocarla para que el punto de Ruegos y Preguntas no pueda tratarse “porque los técnicos no han venido” (como afirmó el concejal de Urbanismo, Javier Almela), es lamentable porque se trata de una burla en toda regla.

No, no es que los técnicos se hubieran sumado a la convocatoria de huelga general (estaban en su derecho); es que la “cohorte” contratada “discrecionalmente” por el alcalde, hizo exactamente lo que esperan de ellos el concejal de Urbanismo y el alcalde: que se plieguen a sus deseos.

Javier Almela urdió su coartada: convocó la comisión y permitió que hubiera un punto de Ruegos y Preguntas … Pero, no contestó a nada porque ¡no había técnicos!

Que, ¿cuál es el proyecto definitivo del Parc de la Llum? … Pues nada que decir, porque no los técnicos no estaban.

Que, ¿cuáles son las modificaciones que se introdujeron en el proyecto de re-urbanización de las calles Bonavista, Toledo, etc., y cuánto nos costarán? … Pues ni idea, porque los técnicos no estaban.

Que, ¿cuál es el proyecto definitivo del Vallado del “futuro parque público”? … Pues qué quiere que le diga, porque los técnicos no están.

Que, ¿cuál es el proyecto de la reorganización del tráfico que ya solicitamos en enero de 2009? … Pues aún se está estudiando, y eso lo saben los técnicos (que no estaban)

En el colmo de la desfachatez (política), Almela llegó a decir que si Pilar y Ricardo le hubieran presentado las preguntas por escrito, él se las hubiera preparado. Pero, ¿a qué dedica el tiempo que le estamos pagando entre todos? ¿Es que él no conoce los proyectos que ordena, que admite, que modifica y que aprueba?

Es fácil llegar a la conclusión de que el concejal Almela, protagonizando disparates como éste, y aprobando los que afloran diariamente en la gestión del gobierno local del que él forma parte, también es otro colaborador necesario de una gestión dolorosa para la inmensa mayoría de los vecinos de Rocafort.

Por mi parte, nada que añadir salvo la esperanza. Porque cambiar este modo indigno de servir a los ciudadanos, es posible.

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