Buscar

Blog de Amparo Sampedro Alemany

ESCRIBIR PARA PENSAR

No es #FuneralDeEstado. Punto.

7 de julio de 2020

Una ceremonia es una acción o un acto exterior reglado por ley, estatuto o costumbre, para rendir culto a las cosas divinas o reverencia y honor a las profanas (www.rae.es)

In memoriam: Las muertes que han marcado el 2019 - Los Replicantes

Y un funeral es una ceremonia.

Una misa también es una ceremonia pero no siempre es un funeral. Y un funeral no siempre es de Estado aunque asista el jefe del Estado; porque si así fuera, cada vez que asiste a uno por motivos familiares o de amistad, este país viviría una jornada de luto. Y no es el caso.

Resumiendo: que la misa concelebrada que ayer organizó y convocó la Conferencia Episcopal Española (CEE), en memoria de las personas fallecidas por la Covid-19, fue, efectivamente, un funeral. Punto.

La CEE invitó a los poderes del Estado y hubo una alta representación de sus magistraturas. Pero no fue un funeral de Estado, aunque asistieran el rey y la familia real, porque no lo organizó ningún poder del Estado.

Las ceremonias de Estado -las que sean- son organizadas y convocadas por los poderes del Estado. Y ninguna confesión religiosa lo es (gracias a Dios, dicho sea de paso)

Por eso, ayer se acabó el mundo. Así, de repente y con la colaboración necesaria de los medios de comunicación que son activistas de la desinformación.

Cuando las cosas se explican, se entienden. Otra cosa es la opinión sobre las cosas, que puede explicarse, entenderse, no ser compartida y ser debatida con tranquilidad y argumentos. Pero eso es un ejercicio reservado a espacios alejados de las redes sociales más comunes.

Ayer por la tarde, varias personas se enzarzaron conmigo en Twitter (@amparosale) a cuenta de lo que es o no es un #FuneralDeEstado.

Algunas de ellas ignoraban -y así lo expresaban- qué es exactamente un acto de Estado, con la misma naturalidad que yo digo que ignoro qué es la física cuántica o el cálculo infinitesimal. Y-no-pása-na-da.

Sin embargo, hubo personas -entre ellas, algún afamado periodista-, que sabiendo qué es un acto de Estado, cómo se organiza y por qué, jugaron la baza de la manipulación. En un juego absurdo y miserable como el suyo, solo hay una baza cierta para ganar: la información rigurosa y los datos.

No importa mi opinión en esto, porque esto es lo que es y no hay tutía: un funeral de Estado solo lo pueden organizar los poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial. Y ayer, ninguno de ellos organizó ni convocó una misa concelebrada. Ni pueden ni deben hacerlo.

El jueves 16 de julio se celebrará un funeral de Estado en memoria de las víctimas. Todo mi cariño y mis sinceras condolencias a las decenas de miles de personas afectadas por esta maldita pandemia.

In Memoriam de los que nos dejaron su legado cultural - Leviatan

Banderas, las justas. Y los tomates, maduros.

29 de junio de 2020 (a propósito del 28 de Junio)

Hay personas en este país que interpretan las sentencias del Tribunal Supremo con la misma soltura que el resto de los mortales elegimos los tomates para el gazpacho. O sea, manoseando y sin que se note.

Tomate de pera - Wikipedia, la enciclopedia libre

No hace falta acudir a la doctrina del Tribunal Supremo para entender que las banderas no oficiales no pueden ondear junto a las oficiales. Igual que no es necesario toquetear los tomates para saber si te van a servir para el gazpacho.

La razón es muy sencilla: solo sirven los tomates maduros, y eso se ve; y las banderas oficiales están sometidas a una ordenación para su colocación, y eso también se ve. Punto.

Un tomate de ensalada altera el significado (gustativo) del gazpacho y una bandera no oficial altera el significado (institucional) de su ordenación, que está sujeta al ordenamiento jurídico.

Es decir, que la “bandera” de El Corte Inglés, por ejemplo, no puede compartir espacio con ninguna bandera oficial, porque no puede participar en la ordenación. Ni en el interior de un edificio ni en el exterior.

Sin embargo, hasta la fecha, a nadie se le ha ocurrido expresar su malestar patriótico e impedir (con juzgado por medio) que en la calle Colón de València -pongo por ejemplo- ondeen muy juntitas las enseñas de una empresa privada y la de un Estado cuyos residentes, en su gran mayoría, no compran los tomates en sus tiendas.

Por lo tanto, menos tonterías y banderas solo las justas.

Las banderas en el exterior de los edificios oficiales explican que ese edificio es la sede de una administración pública, ya sea local, autonómica o de la administración general del Estado. Aquí y en Roma.

Nada ni nadie impide (tampoco el Tribunal Supremo) que el exterior de un edificio oficial se engalane con colgaduras que celebren /reivindiquen /conmemoren una fecha o un hecho relevantes. No importa que sea el 2 de Abril (Día mundial de concienciación sobre el autismo), el 8 de Marzo, el 1 de Mayo, el 28 de Junio o el 1 de Diciembre (Día internacional contra el SIDA)

Hablar con propiedad tiene muchas ventajas, la fundamental es saber de qué estamos hablando. Según la RAE, una bandera es, en su primera acepción: “Tela de forma comúnmente rectangular, que se asegura por uno de sus  lados  a un asta o a una driza y se emplea como enseña o señal de una nación, una ciudad o una institución”

La famosa sentencia del Tribunal Supremo, conocida en vísperas de la celebración del 28 de Junio, habla exactamente de eso: de banderas. Y el movimiento LGTBi+ no tiene una “bandera” sino un símbolo, los colores del arco iris, que lo representan. 

Para este año, ya es tarde. Pero a ver si para el que viene hemos aprendido comprender los tomates solo con mirarlos y las banderas también.

El cuento de nacer y haber nacido

 

25 de junio de 2020

Cuenta la tradición familiar que la noche de san Juan de 1958, mis padres fueron al cine de verano como hacían cada día y que fue allí donde mi madre “notó molestias” -que es como ella describía el dolor insoportable.

Mis padres regresaron a casa a toda prisa porque la noche se venía encima y aunque mi madre era una jabata, la luna no iba a ayudar entretenida como estaba en acabar de menguar. Por eso y porque el quejido de mi madre fue perentorio: “Pepe, açò mou…” Y mi padre, que no estaba acostumbrado a escuchar un lamento de mi madre y que temía lo que no comprendía, llamó a mi abuela Amparo que era la que comprendía y luego, si convenía, se enredaba en los temores.

D.Carmelo, el ginecólogo, era un médico parsimonioso y taciturno que entendía a las mujeres desde la distancia académica, aplicando esa observación meticulosa y curiosa que despliegan los científicos ante un ejemplar vivo que nunca acaban de comprender.

Aún no eran las 12 de la noche del 23 de junio y D.Carmelo, mientras calculaba con el tacto el espacio-tiempo como hecho físico, le preguntó a mi madre, “Amparín, moleste?” Respondió mi abuela, claro.

Así echaron la madrugada los dos, D. Carmelo y mi abuela. Preguntándose uno sobre la complejidad insondable de la maternidad y santiguándose la otra con la salmodia que siga lo que Déu vullga i prompte”

Mientras tanto, mi madre asistía a ese diálogo o lo soñaba. En realidad, ella pensaba en mi padre, en el miedo que a partir de entonces les uniría para siempre; y en el dolor inmenso que la asombraba.

Amaneció el día de san Juan y D.Carmelo musitó: “Serà llarg”  y se fue a descansar. Poco, todo sea dicho; porque al poco rato les advertí que me iba a asomar. Lo hice, pero abandonar la calidez del vientre de mi madre no me gustó y regresé por donde había venido, para su disgusto y el de mi abuela. D. Carmelo se mantuvo circunspecto. “Amparín, moleste?”, insistía machaconamente mientras me buscaba a tientas.

Y dice la tradición familiar que así nos pasamos otro día mi madre y yo, ella invitándome a nacer y empujándome a hacerlo y yo resistiéndome con terquedad.

Mi madre apenas recordaba nada del 24 de junio, salvo sus súplicas a D. Carmelo,  su lacónica respuesta, “la naturalesa, Amparín”; y entre sueños, en medio de aquella pesadilla, la presencia de ánimo de mi abuela y a mi padre, sacado en volandas, antes de que se desvaneciera de nuevo. 

Contaba mi abuela que encargó que encendieran todas las velas de la Seu, y que eso ayudó. Y que la luna comenzara a crecer esa noche por primera vez en varios días, también. 

Llegamos las tres sanas y salvas a la madrugada incipiente del 25 de junio. Mi abuela entera, mi madre exhausta y yo aún por nacer. 

Más de cuarenta y ocho horas naciendo sin hacerlo en serio y de una vez, no podía ser bueno para nadie. Y eso debió pensar D. Carmelo, porque aceptó tener que dejar de lado el curso natural de las cosas y animarse a intervenir. Entrada la madrugada, alrededor de las cinco, decidió encontrarme donde fuera que me hubiera escondido en las entrañas de mi madre. 

Y me encontró y yo nací. 


via pinterest | Velas de feliz cumpleaños, Saludos de feliz ...

 

 

 

 

 

 

 

Las cosas que aprendo (y 2)

Miércoles 17 de junio de 2020. Noventa y seis días en estado de alarma.

https://amparosampedro.wordpress.com/2020/05/17/las-cosas-que-he-aprendido-hasta-ahora/?fbclid=IwAR1WB4BnhYnu4N1td3MHW3MIHTl6FQWPP1prvx-9k49qtXUun67k3_Dt9mQ

  1. Ya no somos lo que fuimos pero seguimos sin cambiar lo que somos.

2. Olvidar es necesario pero no lo sabíamos.

3. Olvidarlo todo es nefasto pero lo comprenderemos más tarde.

4. Admiro a muchas más personas que antes y me sobran los motivos.

5. Detesto lo de siempre y por los mismos motivos que antes.

6. La normalidad es incorporar con naturalidad lo extraordinario.

7. Quiero pensar y por eso escribo.

8. El tiempo no es lo que sucede sino lo que hemos perdido.

9. La sinceridad está sobrevalorada (la tuya y la mía también)

10. Esto es el cuento de nunca acabar, por eso volvemos al principio… Que ya no somos lo que fuimos pero que seguimos sin cambiar lo que somos.

[…]

El Roto, una vida en ocho sentencias - SLEEPYDAYS

1. Las caceroladas no exigían libertad, sino la apertura de terrazas.

2. El 8M no fue la causa, pero seguirá siendo el motivo de nuestra causa.

3. Vivir sin fútbol no era una tragedia.

4. La vida en fases era otro modo de contarla.

5. ¿La bolsa o la vida?… (no era una duda)

[…]

Me he equivocado mil veces. Mil veces mil. Como tú, supongo.

Sin embargo, la ducha fresca relaja; lo del papel higiénico no tiene explicación, la lluvia nos apacigua y la lectura es una bendición. Si a eso le añades que la patria se ciñe a la cama tibia de tu hija y al aroma de la niñez, lo que haya sucedido hoy no lo salva ni Dios.

¡Tú eres “Sánchez”, Casado!

Estado de alarma. Día 72 (fase 1_octavo día)

Cualquiera somos “Sánchez”, Pablo. Y tú lo eres, ¡hazte el ánimo!

En mi primer día de terraza, un “Sánchez” disfrutaba del aperitivo en la mesa de al lado. Los críos parloteaban y la pequeña repetía su nombre completo. Por eso lo sé. Lo del apellido, digo.

Me acordé de ti, Pablo. Imaginé que el “Sánchez” que estaba tomándose una cerveza a dos metros de mi mesa, eleva un respingo cada vez que te oye pronunciar su apellido con un desprecio insultante. Y eso me llevó a pensar que la insolencia que te distingue es la que te nombra.

“¡Que no eres tú, que es el presidente!”, deben haber escuchado mil veces los “Sánchez” de nuestras vidas.

En un país como el nuestro, huérfano de cultura política, el uso perverso del lenguaje pasa desapercibido y el desprecio institucional es la regla general. Tú eso lo sabes, Casado, y te pusiste manos a la obra para extender aún más la desconsideración y el menosprecio hacia las instituciones y a las personas que las representan. Embarrar el terreno institucional y con ello desprestigiar al propio Estado, nunca te ha importado demasiado. Es cierto.

Editorial: Pablo Casado no deja de sorprender con sus aportaciones ...

Muestras tu desdén y dices “Sánchez”, con la misma arrogancia con la que exiges banderas ondeando a media asta para envolverte en ellas y crespones negros enormes que escondan tu resentimiento. Porque de eso se trata, Pablo, de que necesitas olvidar que él es el presidente del Gobierno y que tú no lo eres.

“Sánchez” podemos ser cualquiera, pero cualquiera no es el presidente del Gobierno. Y tú eres “Sánchez”, Casado, como mi vecino de mesa, aunque te pongas a “pasar revista” al personal sanitario y que ese comportamiento tuyo ridiculice aún más tus rabietas; y aunque ocupes un puesto en la presidencia de un acto oficial, mal diseñado a propósito y vergonzosamente resuelto, para hacerte un hueco en él.

Que no, que no eres el presidente del Gobierno. Que tú eres “Sánchez“, Casado, como podemos ser cualquiera.

Las cosas que he aprendido (hasta ahora)

Estado de alarma. Día 64. (fase 0_decimocuarto día)

Durante estos 64 días he aprendido algunas cosas importantes:

  1. La ducha antes de dormir, con agua fresca, relaja.
  2. Las sábanas limpias y su aroma: placer recuperado.
  3. El espacio en el que vivo: territorio reconquistado.
  4. No es necesario comprar en el supermercado cada semana. Alivio.
  5. Lo del papel higiénico sigo sin comprenderlo. Ni caso.
  6. Las canas no nos afean o sí. Resuelto.
  7. La lluvia nos apacigua. Como siempre.
  8. La realidad no te pone los pies en el suelo, eres tú quien lo decides.
  9. Hay motivos para guardar la ropa vieja, pero hay más razones para renegar de la que nos ha vestido hasta ahora.
  10. Me gusta la primavera cuando se quita el abrigo, porque se desnuda.
  11. Mi inclinación natural a la inventiva culinaria se la debo a mi madre.
  12. Leo con avidez porque intento impedir atragantarme con el miedo.
  13. Escribo para pensar y no al contrario.
  14. Rocafort está demasiado lejos del mar. Y eso pesa.
  15. Mi patria no es solo mi infancia, sino la habitación de mi hija y su cama. Todo lo que me ha llevado hasta ahí lo explica y soy muy afortunada porque no lo olvido. Ni quiero.

[…]

11. Algo debió pasar en la EGB, porque, en general, la comprensión lectora y oral no ha progresado adecuadamente con los años.

12. Agradezco poder aprender a diario, aunque me cueste.

13. Me gusta la política, en el buen sentido de la palabra (como decía A. Machado)

14. Aborrezco las cabezas que embisten y admiro a la que piensa -Machado otra vez.

15. Debatir tiene sentido, cuando las partes ofrecen argumentos sólidos y muestran disposición de ser convencidas.

[…]

He aprendido muchas cosas más. Y seguiré detallándolas.

El Roto

Mamá, ¡si yo te contara!…

Domingo, 3 de mayo de 2020 (cincuenta días en estado de alarma)
El día de mi madre.

 

Si yo te contara, mamá, que la vida que dejaste hace cuatro años, cuatro meses y dieciséis días, se nos ha escurrido entre las manos en apenas un rato de esta primavera… Si te lo contara, mamá, y tú lo vieras, llorarías sin que lo supiéramos porque nunca has permitido que tus miedos y tus dudas se extiendan sobre nosotros.

Si yo te contara, mamá, que los días los calculamos asomándonos a las ventanas; que no hay semanas ni meses sino fases, que la más real de nuestras certezas es la incertidumbre, que seguimos vivos y que eso ya es mucho. Si yo te contara eso, mamá, y tú lo vieras, apaciguarías mi desconcierto con tu ternura inmensa. Me mirarías, mamá, con esos ojos enormes que no necesitan palabras para explicarse y que siempre han velado por que nos situáramos en el lado correcto en cada momento.

Si yo te contara, mamá, que aplaudimos cada día para agradecer esta vida nueva -angustiosa y sin agarraderas sólidas, más allá de nuestras convicciones cuando no tambalean-, si te lo contara y tú lo vieras, te imagino en tu balcón mirando el mar, tratando de hilvanar certezas a las que cosernos.

Si yo te contara, mamá, que ya no estás aunque me roces con tus besos cada día; si yo te lo contara, mamá, te enfadarías conmigo.

Que ya lo sé, mamá, que no estás muerta, que soy yo la que está aprendiendo poco a poco a morirse. Y eso también me lo has enseñado tú y no sabes cuánto te lo agradezco, madre.

Blog ZAC | La nueva maternidad y paternidad para las personas ...

La trampa de la corbata y la bandera

Martes, 28 de abril de 2020 (cuarenta y cinco días en estado de alarma)

Llevo días resistiéndome a escribir sobre corbatas negras, banderas a media asta, luto nacional y crespones negros. Tantos como lleva exigiendo esos gestos una parte de la derecha que nos habita.

Con la normativa sobre protocolo oficial en la mano, no hay debate. Pero se está jugando un partido distinto.

He observado con paciencia benedictina cómo se ha diseñado la trampa y con qué facilidad ha calado. Es cierto que cuando la incertidumbre es la más evidente de nuestras certezas, el camino está trillado para que avancen los desaprensivos.

Y ahí estamos: en el punto exacto adonde nos han arrastrado quienes manejan a su antojo los sentimientos que nos provoca esta pandemia. Una estrategia que sitúa en el ránquin de sus exigencias la declaración de luto nacional, banderas a media asta y crespones negros: un símbolo del Estado sometido al luto y al duelo permanentes, sine die, mientras ese mismo Estado y sus instituciones han de seguir librando una batalla terrible que aún han de ganar. Una claudicación en toda regla. Sucede en las películas, en las escenas que hemos visto cientos de veces: que la bandera o el estandarte ondeen erguidos significa que la batalla no ha terminado, que se sigue luchando, hasta el último minuto. Así hablan los símbolos.

El luto nacional (y también el oficial) se decreta cuando las circunstancias que lo convocan ya han sucedido; nunca mientras están sucediendo.

Insulta y avergüenza, a partes iguales. Insulta, porque la muerte de miles de personas y el miedo de los millones que estamos vivas son las herramientas que han elegido; y avergüenza porque desprecian -¡otra vez!- los símbolos que nos representan a todos y la liturgia a la que están sometidos por su regulación jurídica.

El jefe de la oposición viste corbata negra y se fotografía con una bandera española con crespón negro, desde que inició esa ofensiva, jaleada, como era de esperar, por la derecha más montaraz y por determinados medios de comunicación que se han especializado en la desinformación activista.

Apropiarse de los símbolos en beneficio de sus intereses no es una novedad para esa derecha hiriente, y, en este caso, el territorio de dolor sobre el que hurgar para garantizar la efectividad de su mensaje, asegura el cumplimiento del objetivo: decenas de miles de personas consumidas por el desconsuelo de la muerte y millones expuestas al miedo que nos recorre. Un extensisímo territorio poblado de personas rotas que, en su mayoría, ignoran que el luto nacional (y el oficial), como ceremonial del Estado que es, tiene sus normas y está regulado jurídicamente.

Infame.

Se exige al ejecutivo que decrete luto nacional, en medio de una situación espantosa aún no resuelta, y se justifica poniendo sobre la mesa más muertos (atentados en Madrid del 11M y a la Bataclán, en París) convirtiendo a las personas fallecidas entonces y ahora en unidad de medida. Sin ningún escrúpulo. En algunos círculos de la derecha española, la que ofende y la que hiere, cabalgar a lomos de la muerte nunca ha sido un obstáculo ético, ni siquiera moral.

Las trampas deberían indignarnos siempre y la de la corbata y la bandera es una de las más ruines.

En la naturaleza también hay CD´s: el tulipán negro

____________________

Información que ayudará a entender:

Luto nacional: expresión de dolor que manifiesta el Estado (no un gobierno) al conocer el fallecimiento de una persona con significativa relevancia para el conjunto de la sociedad; o de una o muchas en circunstancias trágicas, cuando estas se dan por finalizadas.

El luto nacional se decreta cuando las circunstancias que lo convocan ya han sucedido, nunca mientras están sucediendo. Miremos a Europa: ningún país europeo lo ha decretado todavía.

Real Decreto de luto nacional: documento que expone los motivos, determina las condiciones (duración del luto: uno, dos, tres, cinco o siete días) y ordena la bajada de banderas a media asta en todos los edificios públicos (incluidas embajadas en el exterior y  buques de la Armada). Puede establecer, en su caso, las honras fúnebres que habrán de celebrarse dentro del plazo que abarque el luto decretado.

Luto oficial: expresión de dolor que manifiestan las instituciones públicas (no sus gobiernos) por las causas ya señaladas en el luto oficial, cuando estas afectan al estricto ámbito territorial de una comunidad autónoma o de un municipio.

Decreto de luto oficial: documento en el que la presidencia de la CA o la alcaldía expone los motivos, determina las condiciones (duración del luto) y ordena la bajada a media asta de la bandera autonómica (en el caso del gobierno autonómico) o de la bandera del municipio (en el caso de un ayuntamiento)

De los crespones negros, ya ni hablamos. La ley 39/1981 prohíbe la colocación de cualquier elemento sobre la bandera de España.


Bulos y otras trampas

18 de abril de 2020 (treinta y cinco días en estado de alarma)

Hace exactamente una semana, un digital cuyas informaciones deberíamos someter a cuarentena, abrió portada anunciando que el gobierno de España se disponía a iniciar la expropiación de viviendas.

Para ilustrar esa barbaridad, publicó una foto de la página del BOE en la que se publica una Orden Ministerial que regula las ayudas económicas para las personas y familias más vulnerables, y, que, de ese modo, puedan pagar una vivienda.

El digital en cuestión -luchador incansable a favor de la desinformación y uno de los más atrevidos en la difusión de noticias falsas- aplicó para esta ocasión una técnica que no falla: colorear únicamente el párrafo con el que podía iluminar el engaño que perseguía.

La que fuera directora de contenidos de los informativos de TVE entre noviembre de 2014 y el verano de 2018, Carmen Sastre, propaló esa falsa noticia a través de sus redes sociales. Creó alarma y ella, esas cosas, las disfruta mucho.

A esas horas, el digital -quizá avergonzado de su propia bellaquería- borró la noticia. No quedó ni rastro de ella.

Sin embargo, ya era tarde. Las redes sociales bullían con la ferocidad que se había pretendido.

Los bulos sobre el coronavirus: qué cosas no debes creer

Hubo incautos, con una comprensión lectora escasa, que cayeron en la trampa e hicieron el resto del trabajo: es decir, multiplicar la difusión de la falsa noticia, crear incertidumbre, sembrar dudas… y todo aderezado con los insultos que el manual de la “nueva política tabernaria” ha incorporado en los últimos tiempos.

Sin embargo, también hubo quienes, con conocimientos técnicos suficientes, se sumaron gustosamente a la bronca. “Con este gobierno tramposo socialcomunista, todo es posible”, sostuvo alguno. No me pareció que el exabrupto otorgara fiabilidad técnica ni jurídica al juicio que emitía.

La falsa noticia se durmió. Era tan grosera, tan rudimentaria desde su origen, que apenas se mantuvo despierta y en danza durante 48 horas.

Pero un par de días después, Rafael Hernando, una especie de demiurgo en el universo de la infamia, decidió despertarla. Debió pensar que el recorrido había sido demasiado corto para un bombazo preparado para provocar más incertidumbre, más miedo, más rabia y más turbación.

Sin embargo, todo les falló: hasta el diario “La Razón” -tan proclive a colaborar en incendios provocados, parecidos a este- hubo de rectificar.

Que OkDiario la ideara, no deja de ser una bravuconada más de un digital dirigido por un desaprensivo. Que Carmen Sastre -una colaboradora esencial para el desprestigio de los programas informativos de la televisión pública española entre 2014 y 2018- la propalara, tiene el valor que tiene: ninguno. Que el senador Hernando la resucitara, demuestra -¡otra vez!- su escasa calidad política.

Así que, está en nuestras manos salvarnos de la influencia de tanto desaprensivo. Leer, analizar, contrastar, dudar, reflexionar… Se invierte mucho tiempo, es verdad; pero es más necesario que nunca.

WordPress.com.

Subir ↑