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Blog de Amparo Sampedro Alemany

ESCRIBIR PARA PENSAR

Las cosas que he aprendido (hasta ahora)

Estado de alarma. Día 64. (fase 0_decimocuarto día)

Durante estos 64 días he aprendido algunas cosas importantes:

  1. La ducha antes de dormir, con agua fresca, relaja.
  2. Las sábanas limpias y su aroma: placer recuperado.
  3. El espacio en el que vivo: territorio reconquistado.
  4. No es necesario comprar en el supermercado cada semana. Alivio.
  5. Lo del papel higiénico sigo sin comprenderlo. Ni caso.
  6. Las canas no nos afean o sí. Resuelto.
  7. La lluvia nos apacigua. Como siempre.
  8. La realidad no te pone los pies en el suelo, eres tú quien lo decides.
  9. Hay motivos para guardar la ropa vieja, pero hay más razones para renegar de la que nos ha vestido hasta ahora.
  10. Me gusta la primavera cuando se quita el abrigo, porque se desnuda.
  11. Mi inclinación natural a la inventiva culinaria se la debo a mi madre.
  12. Leo con avidez porque intento impedir atragantarme con el miedo.
  13. Escribo para pensar y no al contrario.
  14. Rocafort está demasiado lejos del mar. Y eso pesa.
  15. Mi patria no es solo mi infancia, sino la habitación de mi hija y su cama. Todo lo que me ha llevado hasta ahí lo explica y soy muy afortunada porque no lo olvido. Ni quiero.

[…]

11. Algo debió pasar en la EGB, porque, en general, la comprensión lectora y oral no ha progresado adecuadamente con los años.

12. Agradezco poder aprender a diario, aunque me cueste.

13. Me gusta la política, en el buen sentido de la palabra (como decía A. Machado)

14. Aborrezco las cabezas que embisten y admiro a la que piensa -Machado otra vez.

15. Debatir tiene sentido, cuando las partes ofrecen argumentos sólidos y muestran disposición de ser convencidas.

[…]

He aprendido muchas cosas más. Y seguiré detallándolas.

El Roto

Mamá, ¡si yo te contara!…

Domingo, 3 de mayo de 2020 (cincuenta días en estado de alarma)
El día de mi madre.

 

Si yo te contara, mamá, que la vida que dejaste hace cuatro años, cuatro meses y dieciséis días, se nos ha escurrido entre las manos en apenas un rato de esta primavera… Si te lo contara, mamá, y tú lo vieras, llorarías sin que lo supiéramos porque nunca has permitido que tus miedos y tus dudas se extiendan sobre nosotros.

Si yo te contara, mamá, que los días los calculamos asomándonos a las ventanas; que no hay semanas ni meses sino fases, que la más real de nuestras certezas es la incertidumbre, que seguimos vivos y que eso ya es mucho. Si yo te contara eso, mamá, y tú lo vieras, apaciguarías mi desconcierto con tu ternura inmensa. Me mirarías, mamá, con esos ojos enormes que no necesitan palabras para explicarse y que siempre han velado por que nos situáramos en el lado correcto en cada momento.

Si yo te contara, mamá, que aplaudimos cada día para agradecer esta vida nueva -angustiosa y sin agarraderas sólidas, más allá de nuestras convicciones cuando no tambalean-, si te lo contara y tú lo vieras, te imagino en tu balcón mirando el mar, tratando de hilvanar certezas a las que cosernos.

Si yo te contara, mamá, que ya no estás aunque me roces con tus besos cada día; si yo te lo contara, mamá, te enfadarías conmigo.

Que ya lo sé, mamá, que no estás muerta, que soy yo la que está aprendiendo poco a poco a morirse. Y eso también me lo has enseñado tú y no sabes cuánto te lo agradezco, madre.

Blog ZAC | La nueva maternidad y paternidad para las personas ...

La trampa de la corbata y la bandera

Martes, 28 de abril de 2020 (cuarenta y cinco días en estado de alarma)

Llevo días resistiéndome a escribir sobre corbatas negras, banderas a media asta, luto nacional y crespones negros. Tantos como lleva exigiendo esos gestos una parte de la derecha que nos habita.

Con la normativa sobre protocolo oficial en la mano, no hay debate. Pero se está jugando un partido distinto.

He observado con paciencia benedictina cómo se ha diseñado la trampa y con qué facilidad ha calado. Es cierto que cuando la incertidumbre es la más evidente de nuestras certezas, el camino está trillado para que avancen los desaprensivos.

Y ahí estamos: en el punto exacto adonde nos han arrastrado quienes manejan a su antojo los sentimientos que nos provoca esta pandemia. Una estrategia que sitúa en el ránquin de sus exigencias la declaración de luto nacional, banderas a media asta y crespones negros: un símbolo del Estado sometido al luto y al duelo permanentes, sine die, mientras ese mismo Estado y sus instituciones han de seguir librando una batalla terrible que aún han de ganar. Una claudicación en toda regla. Sucede en las películas, en las escenas que hemos visto cientos de veces: que la bandera o el estandarte ondeen erguidos significa que la batalla no ha terminado, que se sigue luchando, hasta el último minuto. Así hablan los símbolos.

El luto nacional (y también el oficial) se decreta cuando las circunstancias que lo convocan ya han sucedido; nunca mientras están sucediendo.

Insulta y avergüenza, a partes iguales. Insulta, porque la muerte de miles de personas y el miedo de los millones que estamos vivas son las herramientas que han elegido; y avergüenza porque desprecian -¡otra vez!- los símbolos que nos representan a todos y la liturgia a la que están sometidos por su regulación jurídica.

El jefe de la oposición viste corbata negra y se fotografía con una bandera española con crespón negro, desde que inició esa ofensiva, jaleada, como era de esperar, por la derecha más montaraz y por determinados medios de comunicación que se han especializado en la desinformación activista.

Apropiarse de los símbolos en beneficio de sus intereses no es una novedad para esa derecha hiriente, y, en este caso, el territorio de dolor sobre el que hurgar para garantizar la efectividad de su mensaje, asegura el cumplimiento del objetivo: decenas de miles de personas consumidas por el desconsuelo de la muerte y millones expuestas al miedo que nos recorre. Un extensisímo territorio poblado de personas rotas que, en su mayoría, ignoran que el luto nacional (y el oficial), como ceremonial del Estado que es, tiene sus normas y está regulado jurídicamente.

Infame.

Se exige al ejecutivo que decrete luto nacional, en medio de una situación espantosa aún no resuelta, y se justifica poniendo sobre la mesa más muertos (atentados en Madrid del 11M y a la Bataclán, en París) convirtiendo a las personas fallecidas entonces y ahora en unidad de medida. Sin ningún escrúpulo. En algunos círculos de la derecha española, la que ofende y la que hiere, cabalgar a lomos de la muerte nunca ha sido un obstáculo ético, ni siquiera moral.

Las trampas deberían indignarnos siempre y la de la corbata y la bandera es una de las más ruines.

En la naturaleza también hay CD´s: el tulipán negro

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Información que ayudará a entender:

Luto nacional: expresión de dolor que manifiesta el Estado (no un gobierno) al conocer el fallecimiento de una persona con significativa relevancia para el conjunto de la sociedad; o de una o muchas en circunstancias trágicas, cuando estas se dan por finalizadas.

El luto nacional se decreta cuando las circunstancias que lo convocan ya han sucedido, nunca mientras están sucediendo. Miremos a Europa: ningún país europeo lo ha decretado todavía.

Real Decreto de luto nacional: documento que expone los motivos, determina las condiciones (duración del luto: uno, dos, tres, cinco o siete días) y ordena la bajada de banderas a media asta en todos los edificios públicos (incluidas embajadas en el exterior y  buques de la Armada). Puede establecer, en su caso, las honras fúnebres que habrán de celebrarse dentro del plazo que abarque el luto decretado.

Luto oficial: expresión de dolor que manifiestan las instituciones públicas (no sus gobiernos) por las causas ya señaladas en el luto oficial, cuando estas afectan al estricto ámbito territorial de una comunidad autónoma o de un municipio.

Decreto de luto oficial: documento en el que la presidencia de la CA o la alcaldía expone los motivos, determina las condiciones (duración del luto) y ordena la bajada a media asta de la bandera autonómica (en el caso del gobierno autonómico) o de la bandera del municipio (en el caso de un ayuntamiento)

De los crespones negros, ya ni hablamos. La ley 39/1981 prohíbe la colocación de cualquier elemento sobre la bandera de España.


Bulos y otras trampas

18 de abril de 2020 (treinta y cinco días en estado de alarma)

Hace exactamente una semana, un digital cuyas informaciones deberíamos someter a cuarentena, abrió portada anunciando que el gobierno de España se disponía a iniciar la expropiación de viviendas.

Para ilustrar esa barbaridad, publicó una foto de la página del BOE en la que se publica una Orden Ministerial que regula las ayudas económicas para las personas y familias más vulnerables, y, que, de ese modo, puedan pagar una vivienda.

El digital en cuestión -luchador incansable a favor de la desinformación y uno de los más atrevidos en la difusión de noticias falsas- aplicó para esta ocasión una técnica que no falla: colorear únicamente el párrafo con el que podía iluminar el engaño que perseguía.

La que fuera directora de contenidos de los informativos de TVE entre noviembre de 2014 y el verano de 2018, Carmen Sastre, propaló esa falsa noticia a través de sus redes sociales. Creó alarma y ella, esas cosas, las disfruta mucho.

A esas horas, el digital -quizá avergonzado de su propia bellaquería- borró la noticia. No quedó ni rastro de ella.

Sin embargo, ya era tarde. Las redes sociales bullían con la ferocidad que se había pretendido.

Los bulos sobre el coronavirus: qué cosas no debes creer

Hubo incautos, con una comprensión lectora escasa, que cayeron en la trampa e hicieron el resto del trabajo: es decir, multiplicar la difusión de la falsa noticia, crear incertidumbre, sembrar dudas… y todo aderezado con los insultos que el manual de la “nueva política tabernaria” ha incorporado en los últimos tiempos.

Sin embargo, también hubo quienes, con conocimientos técnicos suficientes, se sumaron gustosamente a la bronca. “Con este gobierno tramposo socialcomunista, todo es posible”, sostuvo alguno. No me pareció que el exabrupto otorgara fiabilidad técnica ni jurídica al juicio que emitía.

La falsa noticia se durmió. Era tan grosera, tan rudimentaria desde su origen, que apenas se mantuvo despierta y en danza durante 48 horas.

Pero un par de días después, Rafael Hernando, una especie de demiurgo en el universo de la infamia, decidió despertarla. Debió pensar que el recorrido había sido demasiado corto para un bombazo preparado para provocar más incertidumbre, más miedo, más rabia y más turbación.

Sin embargo, todo les falló: hasta el diario “La Razón” -tan proclive a colaborar en incendios provocados, parecidos a este- hubo de rectificar.

Que OkDiario la ideara, no deja de ser una bravuconada más de un digital dirigido por un desaprensivo. Que Carmen Sastre -una colaboradora esencial para el desprestigio de los programas informativos de la televisión pública española entre 2014 y 2018- la propalara, tiene el valor que tiene: ninguno. Que el senador Hernando la resucitara, demuestra -¡otra vez!- su escasa calidad política.

Así que, está en nuestras manos salvarnos de la influencia de tanto desaprensivo. Leer, analizar, contrastar, dudar, reflexionar… Se invierte mucho tiempo, es verdad; pero es más necesario que nunca.

“Franquito, el cuquito que va a lo suyito”

Jueves 24 de octubre de 2019

El general Cabanellas, uno de los protagonistas de la película “Mientras dure la guerra” (A. Amenábar, 2019), vuelca la rabia de su derrota parafraseando a Sanjurjo: “Franquito, el cuquito que va a lo suyito”.

Los años trascurridos desde 1936 fueron mostrando en qué consistió exactamente lo suyito: alzarse contra un gobierno legítimo, provocar una guerra civil y alargar hasta el día de su muerte la dictadura militar que había protagonizado durante más de 39 años. Porque nunca llegó la paz tras el final de la guerra, sino la victoria.

Mientras escribo esto, decenas de periodistas de todo el mundo están acreditados para asistir a la exhumación de los restos del dictador Franco. Los demócratas españoles llevamos años acreditados para exigir que sucediera. Quienes nacimos antes de la década de los 70 del siglo pasado hemos vivido el franquismo y sus secuelas. Quienes nacieron después deberían saber que no se trata de una historia para olvidar, sino para completar la que estamos viviendo, para explicarla y, fundamentalmente, para aliviar una parte importante del dolor y de la vergüenza que la recorre.

Haber llegado al mundo tras la muerte del dictador (20 de noviembre de 1975) no es un eximente que permita a los líderes de la derecha escabullirse de sus responsabilidades públicas en el ejercicio de la política; y colaborar en la reparación de las miles y miles de víctimas que provocó el franquismo es una de ellas.

Sin embargo, Casado y Rivera han optado por frivolizar sobre el asunto. por motivos bien distintos.

El primero porque sabe que una parte fundamental de su electorado sigue sintiéndose ligada de un modo u otro a aquel concepto (terrible) de España y de la españolidad que consagró el golpe de Estado de 1936 y que aún se sigue alentando. Una España agria y bronca que se crece en el conflicto permanente.

El segundo, Rivera, porque se ha revelado como el gran fracaso que ha arruinado la oportunidad para una derecha liberal, ilustrada y moderna.

De ese modo, ambos apuntalan a la extrema derecha que es, en definitiva, la que acaba sosteniendo al PP y a Cs en los ámbitos de poder que han alcanzado juntos. Y esa y no otra es la realidad política que han decidido construir para su convivencia y su conveniencia.

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La frivolidad de uno y de otro ni diluye los hechos ni borra el dolor ni aplaca la vergüenza.

Por eso, el jueves 24 de octubre de 2019, ya es una fecha histórica –histórica de verdad-  para los demócratas españoles de todas las edades. Los restos mortales de aquel Franquito cuquito que fue a lo suyito ya no presiden un edificio que es propiedad de Patrimonio del Estado en Cuelgamuros.

(El Periódico de Aquí. 25 de octubre de 2019)

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