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Blog de Amparo Sampedro Alemany

ESCRIBIR PARA PENSAR

“Franquito, el cuquito que va a lo suyito”

Jueves 24 de octubre de 2019

El general Cabanellas, uno de los protagonistas de la película “Mientras dure la guerra” (A. Amenábar, 2019), vuelca la rabia de su derrota parafraseando a Sanjurjo: “Franquito, el cuquito que va a lo suyito”.

Los años trascurridos desde 1936 fueron mostrando en qué consistió exactamente lo suyito: alzarse contra un gobierno legítimo, provocar una guerra civil y alargar hasta el día de su muerte la dictadura militar que había protagonizado durante más de 39 años. Porque nunca llegó la paz tras el final de la guerra, sino la victoria.

Mientras escribo esto, decenas de periodistas de todo el mundo están acreditados para asistir a la exhumación de los restos del dictador Franco. Los demócratas españoles llevamos años acreditados para exigir que sucediera. Quienes nacimos antes de la década de los 70 del siglo pasado hemos vivido el franquismo y sus secuelas. Quienes nacieron después deberían saber que no se trata de una historia para olvidar, sino para completar la que estamos viviendo, para explicarla y, fundamentalmente, para aliviar una parte importante del dolor y de la vergüenza que la recorre.

Haber llegado al mundo tras la muerte del dictador (20 de noviembre de 1975) no es un eximente que permita a los líderes de la derecha escabullirse de sus responsabilidades públicas en el ejercicio de la política; y colaborar en la reparación de las miles y miles de víctimas que provocó el franquismo es una de ellas.

Sin embargo, Casado y Rivera han optado por frivolizar sobre el asunto. por motivos bien distintos.

El primero porque sabe que una parte fundamental de su electorado sigue sintiéndose ligada de un modo u otro a aquel concepto (terrible) de España y de la españolidad que consagró el golpe de Estado de 1936 y que aún se sigue alentando. Una España agria y bronca que se crece en el conflicto permanente.

El segundo, Rivera, porque se ha revelado como el gran fracaso que ha arruinado la oportunidad para una derecha liberal, ilustrada y moderna.

De ese modo, ambos apuntalan a la extrema derecha que es, en definitiva, la que acaba sosteniendo al PP y a Cs en los ámbitos de poder que han alcanzado juntos. Y esa y no otra es la realidad política que han decidido construir para su convivencia y su conveniencia.

Ver imagen en Twitter

La frivolidad de uno y de otro ni diluye los hechos ni borra el dolor ni aplaca la vergüenza.

Por eso, el jueves 24 de octubre de 2019, ya es una fecha histórica –histórica de verdad-  para los demócratas españoles de todas las edades. Los restos mortales de aquel Franquito cuquito que fue a lo suyito ya no presiden un edificio que es propiedad de Patrimonio del Estado en Cuelgamuros.

(El Periódico de Aquí. 25 de octubre de 2019)

Serendipia en #Rocafort

Miércoles 10 de julio de 2019

Habrá que darle un nombre a la nueva época, la que se inauguró el 15 de junio en el ayuntamiento y que el pleno del lunes rubricó, por si alguien tenía alguna duda.

En ese pleno hubo momentazos estelares y gestos sorprendentes. O sea, que hubo una serendipia: un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual.

Valioso, en este caso, porque a partir de ahora ya no habrá que perder el tiempo invirtiendo en la esperanza, por ejemplo.

Dirigir un pleno no es fácil, que vaya eso por delante. Pero dirigirlo esforzándote en ser juez y parte, aún debe serlo más. Y eso es lo que le pasó al alcalde José (Cs). No entendí por qué actuaba de ese modo; lo comprendí cuando supe que él es, a la vez, alcalde y portavoz de Cs en el ayuntamiento.

Es decir, que nunca sabremos si habla y actúa como juez o como parte interesada en la causa. Un lío, ¡vamos!

Repasando los momentazos, destaco solo tres de ellos:

  • el esfuerzo de la concejala Marco (Cs) para explicar que dirigirá el área de Igualdad con la colaboración de su compañero de gobierno, el concejal Herrero (Vox), y los gestos de él, cuando cayó en la cuenta de que las líneas rojas no estaban bien señalizadas
  • la fantástica lectura teatralizada que hizo el portavoz del grupo Socialista, Jiménez, de la intervención literal del actual alcalde para defender su voto en contra para la liberación de dos concejales, en agosto de 2016
  • el nerviosismo con el que el alcalde José (Cs) se pasó por el forro los cinco últimos puntos del Orden del Día, para evitar dar los nombres de los tenientes de alcalde, los nombres de los concejales que forman parte de la Junta de Gobierno Local (JGL), las delegaciones que ha cedido a cada concejal del gobierno, las competencias que ha delegado en la JGL y los nombre de los portavoces de los grupos municipales

Revelaciones también las hubo. La más importante sin ningún género de dudas fue: el pacto de gobierno firmado por PP, Cs y Vox es secreto.

Que sí, que el pacto de gobierno, el acuerdo al que han llegado PP, Cs y Vox, es un documento privado. “Por supuesto que no vamos a hacerlo público. Es un documento privado” (sic), asestó el alcalde José.

Se había metido en un jardín y aún tuvo la ocurrencia de leer la definición de “Documento público”, que, presuntamente, alguien cerca de él le habría facilitado para auxiliarlo en el trance… ¡Error!, porque el ridículo fue aún mayor.

Otra revelación: el enigmático “Gabinete de Alcaldía” que ha rubricado los “Comunicados de Alcaldía” que hasta ahora hemos conocido (tremendos en su contenido y deplorables en su forma), en realidad los ha escrito el propio alcalde. Lo dijo él mismo en el pleno…

O sea, que vamos bien.

Resultado de imagen de PP, Cs y Vox

En fin, que mucho me temo que esta película ya la hemos visto en sesión continua durante dieciséis años…

Votar es un derecho: ¡recupéralo!

18 de abril de 2019

La inmensa mayoría de nosotros no disponemos de herramientas suficientes para desentrañar las encuestas ni para analizarlas, y aún menos para alcanzar conclusiones razonadas. Escuchamos la radio, nos movemos en las redes sociales, leemos periódicos y vemos los informativos de las televisiones; pero eso tampoco ayuda.

Consumir información no es lo mismo que estar informado. Y, en general, somos una sociedad que consume información a raudales y, sin embargo, sigue resistiéndose a estar bien informada porque supone un esfuerzo.
Por eso, es difícil no sucumbir ante la caterva de opinadores y periodistas entrenada para “colocar” el mensaje que más audiencia convoca.

Resultat d'imatges de información

Algunas encuestas (como la del CIS de hace un par de semanas) suscitan miles de tuits, muchos artículos de opinión, todas las portadas, y abren los sumarios en radios y televisiones. Todo listo para engullir.

Sin embargo, un porcentaje muy pequeño de esa información suministrada para el consumo destacó un detalle muy preocupante de esa misma encuesta: un 41% del electorado sigue indeciso.

Si ese hubiera sido el titular de todos los medios (porque en realidad esa era la noticia), y esos mismos medios hubieran dedicado su esfuerzo a analizar los parámetros en los que se mueve esa indecisión y a explicarla, nos sería mucho más fácil comprender qué está ocurriendo.

Salvo las honrosas excepciones de algunos medios digitales y de algunas TV públicas, el resto ha colocado el titular que más ha convenido a los intereses de su grupo de comunicación; que es lo mismo que decir, a los intereses de cada una de las audiencias que tienen bajo control (previo reparto). De ese modo, es posible mover, condicionar e incluso alterar el sentir de la mayoría de los públicos.

En fin, que no confío en las encuestas que me sirven en bandeja la inmensa mayoría de los medios de comunicación.

Las personas de izquierdas, progresistas, que exploran discursos y programas para encontrar la frase discutible que les permita quedarse en casa el próximo domingo sin que su conciencia se resienta, esas personas, son las que deciden. Pueden seguir dando lecciones de purismo ideológico y demostrar que, en realidad, no han entendido nada de lo que está sucediendo; o, por el contrario, pueden arrimar el hombro, pisar la realidad y, de paso, contribuir a que la derecha más extrema no vuelva a poner sus zarpas sobre nuestras vidas.

Votar es un derecho: ¿por qué no lo recuperas?

El PP y sus soldaditos de plomo

Sábado 26 de enero. 2019

Ayer escuché que el parlamento de Murcia ha reconocido a Guaidó como presidente interino de Venezuela y que el PP presentará mociones en el mismo sentido también en todos los ayuntamientos, en las diputaciones y en las asambleas legislativas de España.

Hace falta ser un paleto político o un manipulador consagrado -como es el caso- para montar semejante estupidez.

Aunque analistas solventes en materia de política exterior exponen que ese tipo de gestos amplía todavía más la incultura política que sufrimos en este país, la bravata recorre España con una facilidad pasmosa.

A lo largo del día, personajes funestos para la política valenciana y española como González Pons, afilaron sus discursos convencidos de que insultar nuestra inteligencia no tiene importancia, si se compara con lo que pretenden ganar a cambio.

Resultat d'imatges de manipulación
Fuente: Infobae

Promover que un parlamento territorial o que un ayuntamiento adopten decisiones que exceden a sus competencias, es francamente ridículo y dice mucho y malo de quien impulsa ese tipo de acciones.

Durante algunos años escuché con frecuencia, aquí en Rocafort y en el ámbito municipal, que «en el pleno del ayuntamiento reside la soberanía popular para tomar las decisiones que estime oportunas» 

Invertí tiempo y esfuerzos para explicar que la soberanía popular reside únicamente en la Cortes Generales, y que el pleno de un ayuntamiento (o de cualquier asamblea legislativa), resuelve únicamente asuntos de su competencia. Sin embargo, la bravuconada de trasladar el lenguaje parlamentario a un ayuntamiento y de convertir un pleno municipal en el del Congreso de los diputados, era – y sigue siendo- demasiado golosa para que desistan de ella quienes entienden la política como un escenario para el juego en el que engordar discursos simplistas, viscerales y populistas, suma votos.

Ningún ayuntamiento ni ningún parlamento autonómico (asamblea legislativa) puede aprobar enmiendas, acuerdos o mociones, sobre asuntos que nada tienen que ver con sus competencias. Y, evidentemente, la política exterior es un asunto de Estado que excede en mucho a las competencias municipales y autonómicas.

Que el Parlamento de Murcia haya reconocido a Guaidó; y que el PP anuncie que seguirá presentando mociones en ese sentido en todos los ayuntamientos y en el resto de parlamentos autonómicos, es un ejemplo más de las traiciones institucionales con las que están sembrando su actividad política (en el Senado, llevan cometiéndolas desde hace meses)

Los ignorantes en política -que los hay- pueden incurrir en graves errores pero también pueden demostrar su voluntad de enmendarlos. Porque la ignorancia ni es irremediable ni es vergonzosa. Basta con tener interés de aprender y demostrarlo, de lo contrario, la ignorancia se convierte en soberbia. Y tener que enfrentarse a un político ignorante, encantado de serlo y crecido en la soberbia precisamente por serlo, es difícil de aguantar.

Pero no es el caso. Estamos hablando de manipuladores consagrados. De hombres y mujeres que ejercen la política elaborando su discurso desde las vísceras para revolver las vísceras de quienes les escuchan y así convertirlos en soldaditos de plomo, al servicio de sus intereses estrictamente partidistas y electoralistas.

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Fuente: ElDiario.es

No les importan las instituciones ni los símbolos ni el terrible dolor con el que conviven las víctimas de delitos ni lo que ocurra en Venezuela… Nada les importa salvo seguir sumando “soldaditos de plomo” a su innoble causa.

Indefensión

 

Martes 6 de noviembre de 2018

 

La vida pública está alcanzando el límite que nos situaría al borde de lo detestable.

Que la derecha se haya instalado en el debate bronco para intentar protagonizar el espacio institucional, es grave. Que haya prendido la demagogia y la falta de escrúpulos en el debate público para esconder la insolvencia de su discurso político, es alarmante.

 

Resultat d'imatges de Casado y Rivera

 

Resultat d'imatges de Rivera bandera España

 

En España, debilitar las instituciones no es una tarea imposible porque la cultura política, la formación política, es frágil.  Si a eso añadimos que hay quien se emplea a diario en invitarnos a desconfiar de ellas, con palabras y con hechos, el despropósito puede no tener marcha atrás. No hablo solamente de quienes lideran en la actualidad el espectro conservador y ultra del arco parlamentario, que tanto empeño están poniendo en fulminar la serenidad y la reflexión del debate; hablo también, en este caso, de funcionarios públicos a quienes corresponde muy especialmente defender el funcionamiento ordenado de las instituciones, para preservarlas precisamente de los vaivenes provocados por políticos despreciables y de sus adláteres.

De todas las instituciones, probablemente la que encarna la Justicia sea a la que más “verdad” le pedimos, la que más próxima necesitamos sentir, porque la protección de nuestros derechos es lo que nos garantiza la libertad y la convivencia: como individuos y como miembros de la sociedad a la que pertenecemos.

Sabernos a salvo de las agresiones que puedan infligirnos en cualquiera de los ámbitos en los que nuestra vida se desarrolla, es un derecho irrenunciable y, por lo tanto, una obligación incuestionable de quienes han de velar por él.

Lo peor del lamentable espectáculo protagonizado por el Tribunal Supremo, a cuenta de la rectificación de una sentencia propia sobre las hipotecas, no es que la banca haya ganado (que también); lo peor, lo más doloroso, es el sentimiento de indefensión que ha recorrido todo el país como un calambrazo, hasta dejarnos temblando.

 

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(fuente: El Periódico)

Si el máximo Tribunal es capaz de sentenciar una cosa y su contraria en la misma semana, atendiendo, presuntamente, a los poderosos intereses de la banca, ¿qué nos queda por ver? En el ámbito de la Justicia ya ha habido actuaciones, cuanto menos sorprendentes, que han juzgado actitudes similares o idénticas arrojando resultados diferentes.

El sentimiento de indefensión angustia y paraliza, como el miedo. Cuando el miedo se instala en la sociedad, sus individuos reaccionan con agresividad. La desconfianza en quien debería protegernos puede convertirnos en lobos solitarios. Heridos y peligrosamente humanos.

 

(Publicado en El Periódico de Aquí, el jueves 15 de noviembre de 2018)

 

De limpieza, ¡por fin!

 

15 de julio de 2018. Domingo.

 

Ya estoy cansada de pensar en silencio. Vuelvo a escribir para pensar.  Es más útil. Impúdico y arriesgado, quizá; pero eso nunca me ha importado demasiado.

Hace meses que no soy un perfil activo en facebook y he considerado borrarlo. No lo he hecho todavía. A estas alturas, confirmo que muchas actitudes me aburren y que aborrezco otras tantas. No es alarmante llegar a esa conclusión; sucede de manera natural, cuando consigues tomar distancia y enrolarte en otras travesías apasionantes: atreverte a dar un giro extraordinario a tu carrera profesional y, a la vez, revolver tu casa entera tras más de treinta años viviendo en ella.

Corroboro que disfruto muchísimo aprendiendo y que mi trabajo me lo permite a diario (soy una buena alumna, no lo voy a negar). Y le pongo voluntad, como siempre he hecho para satisfacer la curiosidad que nunca he querido dejar de cultivar.

Mi casa ya no es un altar fragmentado en honor a episodios anteriores de mi vida en singular. No renuncio a ninguno de ellos porque reconozco a la mujer que soy. Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos, y así es como he conseguido crecer a lo largo de mis sesenta años.

He decidido conservar algunos documentos que ilustran la mayoría de mis decisiones públicas. Su valor reside tanto en la segura reconciliación conmigo misma como en la presumible desestabilización de las conciencias de otros. Sin embargo, me importa mucho más guardar en mi memoria los hechos que la apaciguan que mantener abiertas las evidencias de los errores ajenos.

No pretendo obligar a una revisión exhaustiva, ya no la necesito; pero quienes la hayan hecho, saben de qué hablo.

Resultat d'imatges de de limpieza

 

Sí, ¡por fin he hecho limpieza!

Volveré…

 

 

 

 

 

¡Que les den!

 

Viernes 2 de febrero de 2018.

 

De la declaración de Ricardo Costa ante la Audiencia Nacional, solo me sorprendió su esfuerzo por evitar el tono displicente y súper-pijo-que-te-cagasshh al que nos había acostumbrado.

Todo lo demás: cómo nos ha esquilmado el PP, en nombre de quién y para qué, cómo ha ganado elecciones de manera miserable, cómo ha engañado y cuánto nos ha humillado; eso, ya lo sabíamos.

En la Comunidad Valenciana llevamos más de dos décadas consumiendo la corrupción que el PP extendió sobre nuestro territorio. No hablo solamente de la que exprime las arcas públicas, sino de la otra; de la que no se cuantifica con euros.

Hablo de la que corroe la convivencia: la corrupción impuesta por el sectarismo con el que ese partido político anega las instituciones públicas; la que transforma el respeto en obediencia debida y el liderazgo político en mesianismo.

Costa no le agradezco ni su confesión ni su arrepentimiento. Judicialmente, no desprecio el valor de su declaración; políticamente, es insuficiente y me asquea.

Es posible que el PP haya abandonado las prácticas corruptas con las que enlazaba su financiación y el poder institucional, obligado por las evidencias que resaltan los medios de comunicación desde hace tiempo. Es posible, sí.

Pero no ha renunciado a la otra: a la corrupción del sistema democrático en todos sus ámbitos.

Costa no declaró en vano; rubricó su confesión con una cinta anudada a su muñeca, que mostraba los colores de la bandera española.

La misma cinta con la que se pavonea la inmensa mayoría de los actuales dirigentes del PP

Un guiño de Costa que no deberíamos pasar por alto: “sí, todo lo hacemos por España”

¡Anda y que les den!

 

Resultat d'imatges de Ricardo Costa foto EFE

(Imagen: EFE)

Pinta chungo: cambio de época

 

Domingo 14 de enero de 2018

 

La última vez que escribí aquí, saqué a relucir el discurso que pronunció el jefe del Estado, apenas unos días después del referéndum en Catalunya.

He tardado mucho en volver. El exceso de información satura y cuando lo absurdo se convierte en lo cotidiano, prefiero alejarme.

En realidad es que estoy harta de tanta torpeza y de la impostura; asisto atónita a la debilidad de los resortes de la política y al desfile de estupideces y de errores, y vivir en la perplejidad constante también consume el ánimo.

 

Resultat d'imatges de hartazgo

 

 

Lo sucedido en Catalunya es vergonzoso y peligrosísimo: lo miremos por donde lo miremos.

Si la línea de separación de poderes del Estado ya era difusa desde hace unos años, ahora sabemos que ni siquiera existe. Es tal la permeabilidad entre el ejecutivo y el judicial, que, en los últimos meses, el gobierno de España se ha convertido en vocero del segundo sin que sobresalga un clamor público que les obligue a ambos a rectificar.

Sesudos analistas difunden el éxito de Ciudadanos, azuzados por un cambio de época que se dicta desde los despachos de siempre. A nosotros, lectores y oyentes, solo nos permiten ser cómplices de sus propios errores. Sin discusión.

Nos guste o no, es cierto que ese cambio de época planea sobre nuestras cabezas; estamos conviviendo ya con los principios que la sostendrán y no creo que las alertas argumentadas que algunos han lanzado sean suficientes para evitarla.

O sea, que pinta chungo. Todo: la nueva época a la que nos abocan, tras el periodo de hartazgo al que nos han sometido.

#JoderQuéTropa

 

El rey sí tiene quien le escriba

Miércoles 4 de octubre de 2017

No sé si todos sabemos que las líneas fundamentales de los discursos del rey son las que determina el Gobierno de España. Este gobierno o cualquier otro. Tanto el de anoche, como los que lee en sus visitas oficiales y en cualquiera de sus intervenciones institucionales.

Se dice, se cuenta y se sabe, que el actual jefe del Estado estudia y analiza con detenimiento los papeles que le escriben y que es frecuente que introduzca alguna aportación propia. Eso sí: sin modificar las líneas fundamentales que ha marcado el Gobierno.

Su comparecencia estaba siendo reclamada desde diversas tribunas públicas, a causa de la situación extraordinariamente delicada en la que nos encontramos.

Hubiera podido dirigirse a todos los ciudadanos sin exclusión, es decir, también a los catalanes independentistas, y poner el énfasis en la urgente necesidad de que todos, absolutamente todos, nos esforcemos en el diálogo, la conciliación y la negociación. Y hubiera podido brindarse a ejercer el papel que le asigna la Constitución, que es el del arbitraje en la cuestiones de Estado.

No lo hizo.

Las líneas fundamentales de su discurso estaban calculadas milimétricamente, de manera que no entorpecieran la hoja de ruta diseñada por el Gobierno de España desde hace tiempo, y por el PP desde 2006, en este asunto. No solo que no la entorpecieran, sino que la ratificaran y la legitimaran.

Hubiera bastado introducir un guiño a la fraternidad, un gesto para la concordia y un par de palabras de aliento para aliviar las heridas -¡tantas heridas!- en el cuerpo y en el alma.

Y no lo hizo.

Se jugó mucho el jefe del Estado anoche; demasiado, en mi opinión. Pero eso sí fue una decisión suya. Incluida la escenografía, con un retrato de Carlos III en el tiro de cámara  -el rey que prohibió el uso del catalán en 1768-, sosteniendo en su mano derecha lo que fácilmente podía confundirse con una porra.

 

Resultat d'imatges de Carlos III uso del catalán

 

Su discurso añadió más dolor al que ya existe y más tristeza si cabe, porque ha cundido la desesperanza.

No hay dudas sobre quién le escribió su discurso de ayer y con qué propósito. Ni tampoco las hay sobre otras muchas cosas.

(Una pena que esta vez no tuviera tiempo de estudiarlo y analizarlo previamente. ¿O sí lo hizo?)

 

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